viernes, 6 de abril de 2007

Confundir timidez con soberbia o antipatía


Acabo de leer un artículo de Carmen Posadas titulado “La timidez, esa tonta enfermedad crónica”. En dicho artículo, habla de los problemas que da su timidez. Algunas al verla como un personaje famoso, piensan que es soberbia, distante y hasta antipática. Leyendo esto, he recordado algo. En ciertas ocasiones, no podemos evitar endiosar a personas que admiramos porque las vemos en televisión. Ante una persona famosa puedes tener dos actitudes: o las sigues teniendo en el pedestal o te das cuenta de que son normales, alguien más como nosotros, con la diferencia de que él o ella trabaja en la televisión, en el teatro, en el cine o en el mundo de la música, por poner un ejemplo. Hace años tuve una anécdota genial con una de mis escritoras preferidas, Almudena Grandes. Fui a que me firmara un libro en Santander. Al principio iba muy nerviosa, cortada, pero en el momento de plantarme cara a cara con esa grandiosa escritora, me puse a hablar con ella como si fuera una vecina de mi barrio. Por supuesto que elogié su trabajo y estuvimos comentando durante un largo rato la portada de mi libro, que era del Círculo de Lectores. Ella empezó a explicarme que prefería la anterior, porque la que tenía yo era una imagen de la película que en aquel momento estaba en pleno auge, versión de su libro “Malena es un nombre de Tango”. Estuvimos durante varios minutos hablando y al marcharme, Almudena sonrió y me dijo: “hasta luego, Maika, y muchas gracias”. Yo me volví y la miré alucinada. ¿Gracias a mí?. ¡Gracias a ti por tu simpatía y tu amabilidad!. Fue mi primer encuentro, por decirlo de algún modo, con una figura famosa que admiraba. Después fui a su conferencia y volví a quedar fascinada con su personalidad. Por aquel entonces, yo había empezado a escribir, se lo dije y me dio una serie de consejos para “sobrevivir” en el mundo literario. Recuerdo cada una de sus palabras como si me las hubiera dicho ayer. Sobretodo dos importantes: para escribir bien hay que leer mucho; y que el hecho de escribir, no es algo que un día decides, que prácticamente naces con ello y es una necesidad vital que tienes. Estoy totalmente de acuerdo con ella. Al margen de publicar en el futuro, yo necesito escribir todos los días. Si en algún momento lo dejo de lado es como si me faltara algo, hay un hueco en mi corazón parecido al que tienes cuando echas de menos a tu amado, incluso más. Un vacío inmenso que se llena cuando cojo papel y bolígrafo, o mi ordenador, según las circunstancias, y me pongo a escribir. Sé que es difícil que el día de mañana pueda vivir de la literatura, casi imposible, pero nadie, nadie, puede quitarme el placer que siento al acabar un relato o un capítulo de mi novela. Algunas veces hasta me sorprendo leyendo escritos pasados, preguntándome como pude hacer un relato tan erótico cuando apenas había experimentado relaciones sexuales, o como puedo describir de esa manera tan real sensaciones que en ese momento no conocía. Eso no me lo puede quitar nadie, repito.

Pero me estoy desviando de lo que estaba contando. Tal vez porque mi primer encuentro con un personaje famoso o popular, como prefiráis llamarlo, fue agradable y fácil, mi punto de vista respecto a estos encuentros está falto de idealización. Claro que he tenido encuentros desagradables, pero han sido los menos.
Los que leéis mi blog, ya sabéis que últimamente tengo la fortuna de conocer a mucha gente del teatro y te das cuenta de que de todo hay. Sin embargo, por lo general, la persona que antes de alcanzar la fama de una manera u otra, era humilde, buena gente y tenía la cabeza bien amueblada y los valores en su sitio, no cambia por ser más conocido o por tener más ceros en su cuenta corriente. De la misma manera, las personas que, hablando en plata, anteriormente eran unos auténticos gilipollas, llegan a alcanzar cotas altas de “famositis aguda”. Es peligroso sobretodo para ellos, porque igual que subes puedes bajar rápidamente. La humildad es un don que tendríamos que tener todos, famosos o no. Nada es eterno, todo llega al final.
El problema es cuando esa persona famosa era tímida siendo desconocida y sigue siéndolo a pesar de la fama; incluso se hace mayor su timidez, porque es más observada y juzgada.
Es fácil decir que tal presentador o tal actor es un auténtico estúpido, que se cree que es mejor que los demás, porque se muestra distante. Haced caso a mi consejo: si os encontráis con alguien que admiráis y se muestra callado, serio o hasta desagradable, pensad que es como nosotros, que quizás ha tenido un mal día, que está cansado o que simplemente está sorprendido por tanta atención ante su persona. Tal vez está más intimidado que vosotros.
Todos somos complicados y la solución más fácil es criticar a tal o cual porque es un engreído que no te ha dicho ni una sola palabra, o no ha querido hacerse una foto o firmarte un autógrafo. Mis preguntas son: ¿te molestaste en ponérselo fácil, en dar tú el primer paso con una sonrisa y tu respeto?, ¿te quedaste mirándole como el que mira una estatua esperando que empiece a moverse?, ¿pensaste que tal vez ese no era el momento ni el lugar?, ¿tienen que estar las veinticuatro horas felices, sonrientes, amables?, ¿lo estamos nosotros?.
¿Alguien ha llegado hasta el final de mi blog hoy?. Pues gracias también, porque bastante paciencia y humor habéis tenido.

10 comentarios:

  1. Hola Maika!
    He de decir que nunca me había pasado por tu blog. Hoy lo he hecho (obvio).
    Si que he llegado hasta el final, lo he leido todo, y me ha encantado, comparto 100% tu opinión en este tema.

    Un besito

    ResponderEliminar
  2. Maika me ha encantado he leido todo porque no he podido resistirlo y creo que ahi lo dices todo jejej enhorabuena ;)

    ResponderEliminar
  3. Yo también lo leí y aquí escibo, jeje, ya que me dijiste que te dejara alguna señalita, puesta esta es. Realmente lo que escribiste tiene mucho sentido y veracidad. Seguro que debe ser increíble llegar a lo más alto en algo y ser conocido, pero que dificil debe de hacerse...

    ResponderEliminar
  4. Maika.............de todo lo que has escrito es lo que más me ha gustado...no tengo palabras...mira hoy...con esto me quedo...

    MichhelleGreen(otra vez no me deja poner mi nombre)

    ResponderEliminar
  5. Hola mis cuatro buenafuenteros,

    Marta, bienvenida. Da gusto recibir tu visita. Te conozco hace poco, pero eres muy maja, y me encantas, ya te he dicho, que "robes" confesiones.;)

    Yanira,bienvenida también a ti, aunque a ti ya te conozco hasta en persona y eres un amor. Te quiero, madrileña durmiente de Andreu.;)

    Sergi, todo un honor tener por aquí a un actor y miembro del notable club de los dibujantes de pensamientos.;)
    Escríbeme más a menudo, anda, que me gusta tu opinión.

    Michelle, guapa, otra dibujante de pensamientos, y actriz dentro de poco, ya veras. Me alegro que sea lo que más te ha gustado de lo escrito. ¿Debería preocuparme de lo que he escrito antes?.Ja,ja,ja.

    Y a los cuatro, gracias por llegar hasta el final.
    Os habéis ganado un premio. Ya pensaré en cual.¬¬

    Besos

    ResponderEliminar
  6. Como tu bien me has dicho a veces, y mas concretamente en la charla de hoy, aveces las pocas palabras lo dicen todo y esta es la mia:
    CHAPÓ MAIKA!

    Besos

    ResponderEliminar
  7. Guapa!!!!!
    Muchas gracias, me alegro. Ya sé que este artículo te gustaba, el de Carmen Posadas.;)
    Besos, Pati

    ResponderEliminar
  8. Muy bueno tu blog siento llegar tarde, la verdad es que me ha dado que pensar y eso siempre es bueno, bueno wapa cuidate espero que hablemos prontito. :o)

    ResponderEliminar
  9. Hola guapa,
    gracias, gracias y mil gracias.
    Si da que pensar, eso es bueno. Aunque sea sólo una pulga en este mar de internet, me alegro que me visitéis.
    No te preocupes, hablamos pronto.;)
    Mil besos

    ResponderEliminar
  10. El solo hecho de creer que la timidez no tiene origen en la soberbia es bien una soberbia profunda enmascarada por una ignorancia extrema, porque la timidez es una manifestación explicita de la antihumildad, supone un pavor a ser visto, escuchado, observado, analizado, descubierto, juzgado, es el máximo exponente de egolatría y soberbia subconscientes, y en un gran número de casos también supone la autoprotección y autopreservación del egoísmo

    ResponderEliminar