lunes, 11 de junio de 2007

Bailando con fantasmas

"Bailando con Fantasmas"
Jon Sistiaga
Fuente: Captura

Mi historia comienza hace meses, o quizás años… no sé, el tiempo no pasa de igual manera en este rincón del mundo…

En principio iba a ser un trabajo fácil y rápido, de cuatro días, cinco a lo sumo. Mi jefe me había encargado ir a hacer un reportaje a un país de Asia que no había visitado. Y eso que había recorrido más de medio mundo con mi cámara en ristre y mi ordenador portátil o mi cuaderno de notas, según los casos. Concretamente me mandaron a un pueblo asiático que no aparecía en los mapas, pero que se estaba haciendo famoso por la desaparición de personas. Todos hombres, de mediana edad y de diferentes nacionalidades. Algunos iban por trabajo, otros por placer. Ninguno de ellos relacionado entre sí, todos con el mismo final: a los dos o tres días de haber estado allí, desaparecían sin dejar rastro. No se volvía a saber de ellos: ni una carta, ni un correo electrónico, ni una llamada de teléfono… nada. Algunos medios de comunicación empezaban a hablar de un nuevo triángulo de las Bermudas. Yo era bastante escéptico en este tipo de historias y por eso tal vez decidieron que fuera yo quien hiciera ese trabajo. Estaba seguro de que tras el velo de misterio que se había forjado alrededor, estaba una explicación más coherente y realista. Yo apostaba por una secta o por una mafia asiática de ladrones de órganos. Que equivocado estaba…

Como ya he dicho, era un pequeño pueblo perdido entre montañas, así que llegué allí sin mucha información recopilada y teniendo que hacer un viaje algo accidentado: primero en avión, después en autobús y finalmente andando, guiado por un joven que en cuanto me dejó en la entrada de dicho pueblo, salió corriendo como alma que persigue el diablo. Su comportamiento me hizo gracia: aquel lugar era tranquilo, con pocas casas y aparentemente normal, parecido a muchos otros que había visitado. No entendía ese temor en sus ojos. 

Busqué en mi bolsillo el nombre del único hotel que había (si es que a esa casa vieja se la podía llamar hotel), donde todos los desaparecidos se habían hospedado. No me costó dar con él. Los aldeanos eran gente amable y risueña, que recibían a los forasteros con los brazos abiertos. Solamente con estar cerca de ellos te llenaban de una extraña paz. Empecé a pensar que quizás aquellos hombres habían desaparecido intencionadamente y que seguramente los encontraría allí a todos reunidos, pidiéndome que no revelara la verdad, que era que habían decidido quedarse en ese limbo terrenal, alejados de una vida estresante y poco placentera. En mis años como reportero internacional me había encontrado con muchos problemas a la hora de hacer fotos y hablar con la gente. Sin embargo, allí no tuve el mínimo impedimento. Cuando llegué a mi habitación, me encontré un gran festín de comida y bebida que no había pedido. Parecía que me estaban esperando, a pesar de que no había informado de mi viaje, como había hecho en tantas ocasiones. Gratamente sorprendido por tanta hospitalidad, aquella noche me acosté convencido ya de que allí no había ningún misterio que resolver.

El día siguiente lo empleé en conocer más ese lugar, sus habitantes y todas las historias que me contaban. Hasta respondían a mis incómodas preguntas sobre los extranjeros desaparecidos. Me contaban que todos estaban allí, aunque lo cierto es que por más que busqué, no vi a ninguno. Yo era el único occidental. Volví al hotel al anochecer, cargado de fotos y de datos para un reportaje, que si bien no resolvía dudas sobre los sucesos que había ido a cubrir, iba a ser bastante interesante. Al menos eso creía.
Aquella noche no fue tan tranquila y placentera como la anterior, tal vez porque no estaba tan cansado del viaje. Tuve sueños extraños, todos protagonizados por una bellísima mujer asiática, quizás la más bella que hubiera conocido. Demasiado alcohol en la cena, pensé.

El siguiente día fue igual que el anterior: gente amable, muchas fotos, pero ninguna novedad acerca de las desapariciones. Volvía al hotel, algo abatido por la falta de respuestas y convencido de que a la mañana siguiente emprendería mi viaje de vuelta. Esta vez ya era de noche. Un matrimonio de ancianos había insistido en que cenara con ellos y no quise rehusar su invitación. Las calles estaban desiertas, aparentemente tranquilas, sin mucha iluminación. La luna nueva tampoco ayudaba a que pudiera ver poco más. Encendí mi pequeña linterna de bolsillo para guiarme. De pronto, escuché el vuelo de un pájaro, o eso me pareció. Miré al frente y vi una figura. La enfoqué con mi linterna, confiando en que fuera uno de los aldeanos que me llevara al hotel. Estaba totalmente desorientado. Sin embargo, cual fue mi sorpresa al descubrir que era la protagonista de mis sueños nocturnos, aquella bella mujer asiática con un vestido largo y azulado que brillaba en la oscuridad. A decir verdad, toda su silueta brillaba, y más que andar, parecía que danzaba en el aire. Fascinado, comprobé que me miraba sonriendo antes de alejarse. Llevaba noches sin probar las mieles de los labios femeninos, así que no pude hacer otra cosa que seguirla y confiar en no dormir solo aquella noche. Caminé, algunas veces corrí, a través de callejones, para no perderla. Finalmente la vi entrar en una casa.
Había pasado durante esos dos días bastante por esa casa. Estaba a las afueras y había dado por hecho que estaba abandonada. No había visto ningún movimiento, ni ninguna persona entrar o salir de ella.
Mi instinto me decía que no siguiera los pasos de aquella mujer. Sentí un aire frío en mi nuca. Pero mi deseo hacia esa bella asiática era más fuerte que cualquier otro pensamiento. Entré, no sin cierta desconfianza y me encontré con un lugar extraño, nada relacionado con lo que había visto hasta entonces, por lo menos en ese rincón de Asia. Poco podía imaginar que desde el momento en que cruzara el umbral de esa puerta, entraría en una dimensión desconocida y confusa en la que todavía hoy me encuentro. Mis sentidos se nublaron y me convertí en una especie de zombi sin voluntad propia. Aquel local era lo más parecido a un fumadero de opio que había visto nunca, iluminado tan solo por velas. Allí me encontré con todos aquellos occidentales aparentemente desaparecidos. De hecho, parecían más espíritus que personas. Fumaban de unas grandes cachimbas sin hablar, con sus ojos mirando a la nada, semitumbados en sofás y divanes. Sonaba una música extraña y embaucadora. Entonces apareció ella, la asiática misteriosa, que cogiéndome con su mano helada me llevó a una esquina y me invitó a sentarme en un gran cojín. Acercó sus labios a los míos. No sé si llegué a besarlos. No tenía poder sobre mi propio cuerpo. Aunque en ningún momento me habló, supe lo que quería. ¿Telepatía, comunicación de mentes?. No me pidáis que lo defina. Debía quedarme allí, esperando. ¿Pero esperando a qué o a quién?. Se fue y la seguí con mi mirada perdida, igual que la de mis extraños compañeros nocturnos. Fumé de lo que me había ofrecido, aunque ya estaba drogado de deseo. Allí estuve, envuelto en ese ambiente de silencio, fascinación y confusión. Ni siquiera sé como bebí aquel raro brebaje que me dieron, ni que efectos tuvieron en mi cabeza. Solo sé que nunca me había encontrado tan bien, tan feliz: todas las preocupaciones se habían desvanecido entre el humo de aquel local. Pasaron minutos, horas…no sabría decir.

De repente, sonó algo. Era la señal. No me preguntéis como lo sabía. Poco a poco todos fuimos levantándonos y salimos en dirección a la puerta de atrás lentamente, dirigidos por aquellos sonidos de pequeñas campanillas. Al salir, una nueva sorpresa me aguardaba, aunque ya había perdido toda capacidad de asombro. Nos encontramos bajo un cielo estrellado, en una gran explanada donde nos esperaban cientos de mujeres, a cual más bella, ataviadas todas con largos vestidos, bailando al son de una canción que parecía salir de la nada. ¿Eso era el cielo o el infierno?. Sin duda, sería el cielo, porque aquellas formas femeninas, fantasmagóricas, debían ser ángeles. Allí permanecimos quietos, únicos espectadores de un espectáculo mágico, sobrenatural, que nos embriagaba a todos. Hubo una milésima de segundo en que mi razón despertó, me sentí aterrado y quise huir. Pero mis piernas no se movían: ninguna parte de mi cuerpo atendía a mi voluntad. Esos fantasmas maravillosos no tardaron en rodearnos. Noté los vestidos de seda pasar por mi piel desnuda. ¿Cómo me quedé desnudo?. No lo entiendo ni me esfuerzo en entenderlo. Fue entonces cuando me quedé clavado en aquellos ojos negros, hipnotizadores. Era ella, la bella asiática de mis sueños. ¿Había elegido yo o había sido ella la que lo tenía decidido desde el principio, desde el primer minuto que pisé aquel pueblo?. Me daba igual: ya nada importaba, ni siquiera la frialdad de sus labios, de su piel. Cerré los ojos y me dejé llevar. Fueron horas del mejor sexo que había tenido nunca, donde no existía nada más ni nadie más, ni mi mujer ni mis hijos, ni mi familia y amigos. Tan solo ella y yo fundidos en un solo cuerpo, incansables, insaciables, envueltos en sudor, humedad, besos y orgasmos continuos.

Amanecí en mi habitación, la del hotel, solo y en un estado de letargo que me impedía levantarme de la cama. Dormí durante todo el día y al anochecer regresó mi amante, la que se había convertido en la dueña de mi cuerpo y de mi mente para siempre. Me volvió a conducir a aquel extraño lugar, donde se volvieron a repetir los mismos sucesos de la noche anterior…
Y así van pasando las semanas, los meses, tal vez los años. Me paso el día encerrado en esta habitación esperando a mi amada, que nunca falta a su cita.

Soy un desaparecido más del que jamás volverá a saber nada el mundo…

17 comentarios:

  1. ¡¡Fantastica historia Maika!! Creo que engancha y esta perfectamente estructurada!! Hoy te llevas más aplausitos de mi parte!! Creo que has conseguido llevarme a un mundo más alla de la fotografia. Y como siempre digo yo una buena fotografia acompañada de un buen texto siempre son mejor!
    un besuco guapa

    Nunca dejes de brindarnos estos regalitos!

    ResponderEliminar
  2. Me ha gustado mucho, y como dice rojis, está muy bien estructurada. Y tiene su parte de sexo, que en su justa medida siempre es necesaria, engancha al lector... jejeje

    Un besote!

    Muy buena idea, y sigue sorprendiéndonos con estas historias.

    ResponderEliminar
  3. me ha encantado guapisima!!
    Un texto genial, en serio. Pero claro, de mí no vale, que siempre te lo digo y suena a peloteo, aun así: esta chica prometeee

    Yo espero un día de estos desaparecer también y que el mundo no sepa nada de mí.

    un besazo

    ResponderEliminar
  4. ¡¡Gracias guapas!!.
    Con todo, no creo que seáis nada imparciales.Ja,ja,ja.
    Al tema estructura, siempre le he dado mucha importancia. Normal.
    Sandrita, es muy light en tema sexo.
    Ya te enseñaré mis relatos eróticos.;P
    Me alegro mucho, mucho, que os haya gustado, que hayáis disfrutado de la lectura y que os haya gustado el regalo.
    Gran mérito también del autor de la foto, que no lo he puesto, mi admirado Jon Sistiaga. Si a él no se le hubiera ocurrido hacer en ese momento la foto, y hacerla tan buena, no habría historia.
    Así da gusto escribir.
    Besos

    ResponderEliminar
  5. Al principio sentía la necesidad de saber como terminaría pero después he de reconocer que me daba igual, estaba disfrutando casi tanto o más con el desarrollo de la historia que como han dicho por ahí arriba esta muy bien estructurado.

    Te felicito y ahora más q nunca creo q has de hacer ese curso de guiones, no porque no sepas escribir, eso queda de sobra demostrado, sino porque has de trabajar de esto.

    Besos

    ResponderEliminar
  6. ¡¡Gracias, gracias, mil gracias!!.
    Esta quizás haya sido una prueba de fuego, pero estoy tranquila, creo que la he superado. Hoy me voy contenta a la cama.
    Sí, Rober, cada vez tengo más claro lo del curso de guiones. Pero la pasta es la pasta. Y están muy caros. A ver si ahorro...
    ¡Trabajar de guionista!. No estaría mal, nada mal. De sueños se vive, y mucho.
    Y por soñar: ¿qué te parece que haga el guión y tú seas el protagonista?. No nos lo pasariamos poco bien.
    Besos, guapo

    ResponderEliminar
  7. A mi también me gustó mucho la historia, la encontré como ya dijeron otros personajes muy bien estructurada.
    Y me gustó mucho el cambio que te produce en el interior, por lo menos en el mío, de una primera sensación de posible terror a otra de mundo alejado de la normalidad, lleno de amor y de fantasía donde no se echa de menos el mundo del que venimos.
    Ya para acabar, le comentaré a esta fantasma de los bosques que está haciendo un buen trabajo y sigue siendo fuente de inspieración para escritores... yo fui el primero que caí en sus brazos. Ya lo habrás notado. Uno de los fantasmas que estaban en la casa era yo mismo.

    ResponderEliminar
  8. Q guay!! me ha encantado!! con su misterio que engancha desde la primera linea!
    Enhorabuena por tu creación !!Xd

    Besos!

    ResponderEliminar
  9. ¡¡Hola guapos!!
    Me alegro que os haya gustado.

    Sergi, que me ha encantado tu arrumaco. Pero me ha quedado una duda: ¿quién es la fantasma de los bosques?. ;P

    Rober, por supuesto, eres mi actor.
    Hay que buscar dinero para hacerla.;)

    Tania, gracias por la enhorabuena.

    Lo cierto es que este relato me ha traído más alegrías de las esperadas.

    Gracias a todos.
    Besossssssss

    ResponderEliminar
  10. venga ya!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    me he quedado...........

    ResponderEliminar
  11. ¿Venga ya?...
    Pues yo me he quedado con tu venga ya...Ja,ja,ja.
    ¿Te ha gustado o no?.
    Besos

    ResponderEliminar
  12. Increíbble, la historia que se puede hacer con una foto, ¡me ha encantado!, ¡sigue escribiendo estas historias capturadas!..
    ¡Un abrazo!

    ResponderEliminar
  13. ¡Gracias Isma!.
    Sí, sí, voy a seguir escribiendo las historias capturadas. Estoy en ello.
    Besos

    ResponderEliminar
  14. CLARO QUE ME HA GUSTADO!! me he quedado de piedra, me ha encantado tía, como lo dudas!! yo tu mega fan!! si esq...que verguenza!! jajajaja
    UN BESACUUUUUUUUU

    ResponderEliminar
  15. Maika: me ha encantado la historia!!Impresionante!

    Gran idea la de escribir historias a partir de las fotos de Captura...Ya podría salir como una nueva sección ... :P

    besos guapa!

    ResponderEliminar
  16. ¡Hola!
    Esther, ya sé que te ha encantado, no lo dudaba.;P
    Sí, eres mi megafan. ¿A la altura de cierto actor, cantante, neng?.Ja,ja,ja.
    Ana, gracias. Me alegro de que te haya gustado.
    No te preocupes, como he dicho, SÍ es una nueva sección. Ya estoy en ello con otras fotos de Captura.
    Habrá más "Historias capturadas" mientras estos capturadores maravillosos sigan haciendo fotos tan buenas. Y no te preocupes, también haré una historia capturada con fotos de invitados. Así que prepárate, que tú eres de las que más publica.;)
    Besos

    ResponderEliminar