lunes, 24 de septiembre de 2007

Rememo

Hoy por la tarde, por fín, he visto el segundo cortometraje de Jon Rivero, "Rememo", en el cual participaba yo como extra.
Me perdí el estreno porque estaba en Barcelona. Es curioso, pero con el primer corto de Jon, "Desplaza Dos", me ocurrió lo mismo. Total, que ya le he dicho que a ver cuando estrena su tercer corto, más que nada porque me gustará saber que me encontraré de nuevo en Barcelona...Ojalá.
Tenía muchas ganas de verle, no porque saliera yo, sino porque estaba segura de que se había superado. Y así ha sido.
En lo poco que sabía por los días en que había asistido a la grabación, por algo de la sinopsis que me había contado el propio Jon, comentarios de los actores que habían participado y demás...sabía que iba a ser un corto que iba a dar que hablar.
Jon es un excelente fotógrafo, tiene esa mirada especial que hay que tener para sacar lo mejor de cada imagen, así que tenía claro que la fotografía de "Rememo" iba a ser brutal.
La historia era original, una temática que no suele tratarse, sobretodo en cortometrajes. Tenía curiosidad en saber como quedaría contar tanto en tan pocos minutos...
Las dos protagonistas principales, María Castillo y Patri Lalaguna...que decir de ellas. Me encantan como actrices y como personas. Guapas, simpáticas, buena gente, geniales en sus papeles...¿qué más se puede pedir?.
Su "oponente" masculino, Pedro Morales, es un actorazo, con varios años de tablas ya a sus espaldas. Me ha encantado su interpretación.
¡¡Chapeau para los tres!!.
Respecto al resto de los que hemos participado. Bueno, lo hemos hecho lo mejor que hemos podido. Recuerdo mi pregunta más repetida esos días "¿realmente parecía triste Jon?.
Y claro, no puedo olvidarme de la ayuda "técnica" por parte principalmente de Alvaro García.
Podría hablar mucho sobre el corto, pero lo mejor es que lo veáis cuando esté colgado en el youtube. Para abrir boca, podéis visitar el blog de dicho corto: Rememo.
Yo tenía mucha expectativa en ver "Rememo" por todo lo que he contado y mucho más, y temía que me defraudara el resultado.
Pero no ha sido así. Del primer corto de Jon al segundo hay un gran salto, se ha superado con creces. Y estoy segura de que seguirá subiendo el nivel corto tras corto.
Viendo el corto, me emocioné. Mis ojos se llenaron de lágrimas. Me sentí dentro de la historia.
Todo eso en poco más de dieciséis minutos...Eso dice mucho, ¿no?.
Así que...¡¡enhorabuena Jon!!.
Y como siempre te digo, acuérdate de tus amigos cuando seas un director de reconocida fama.
¡No nos abandones!.
Para terminar, algunas fotos.

En la primera, las protagonistas, María y Patri, retratadas con su director, Jon.

En la segunda, una escena del "malo" de la película, Pedro Morales.


Estas dos fotos, junto con el cartel del corto, han sido sacadas del blog de Jon Rivero, "Rememo".
Las dos últimas, son de mi cámara. Obviamente, se nota la diferencia.

En esta, yo en mi "puesto" de la grabación, donde aparezco en el corto. Resultó curioso que en el banco pusiera Maka. Juro que ninguno de nosotros lo puso. Fue una anécdota graciosa.


Y en esta, una de las "participantes" del corto, Amanda.


Una ranita de peluche simpática, a la que vicié con cerveza y tabaco. La causa fue uno de esos momentos post-rodaje y esa frase que suele venir a mi mente: "esta foto para Captura". No me la publicaron, y eso que en el "proceso" de capturar a la rana viciosa, me quedé sin cigarrillo y sin cerveza, ya que Amanda no chupaba bien, y se cayó el Camel en el vaso...

lunes, 10 de septiembre de 2007

Tirando de archivo


Intentando recuperarme del bloqueo mental, he estado leyendo lo que escribía al principio. Concretamente esto que subo hoy lo escribí un 17 de julio de 1994. Con veinte añitos...
Y es curioso, porque aunque se nota bastante mi influencia romántica (en ese tiempo devoraba todo lo que podía de romanticismo, sobretodo Bécquer y Goethe), algunas cosas parece que no cambian...

Es de noche...Todo está en silencio, media ciudad duerme ya. Yo, sin embargo, no puedo. Hoy, al igual que ayer, no te he visto, y la tristeza se ha apoderado de mí. No sé donde estás ahora; no sé si estarás despierto o dormido, ni siquiera sé si estarás solo o acompañado. Muchas noches he pasado con esa duda rondando mi cabeza, pero hoy algo más me atormenta: la posibilidad terrible de no poder verte en mucho tiempo. El hecho de que te hayas ido, y que lo hayas hecho sin apenas un "adiós" o un "hasta luego", hace que mi corazón se desgarre. ¿Quizás me equivoqué al ver en tus miradas y gestos algo que me parecía maravilloso, solamente por venir de ti?. ¿Tal vez tú no has sentido nunca lo mismo que yo?. Es extraño, pues me creía convencida de ello. ¿Y cómo no estarlo, después de haberme mirado en tus ojos?. Mas es inútil seguir pensando, cuando tú pareces haber elegido por los dos. Veo tan lejano lo que antes creía cercano... Porque, ¿sabes?, en mi soñadora mente, me imaginaba junto a ti, abrazados, besándonos, dando rienda suelta a nuestro amor. Y ahora me hundo en la almohada, preguntándome si tú también me echarás de menos, si pensarás en mí, si soñarás con tenerme en tus brazos...o si tan sólo soy una pesada carga en tu espalda de la que te quieres deshacer, y me tienes en tu pensamiento como una chica enamorada a la que jamás podrás corresponder. ¿Acaso puedes encontrar en mí aquello que anhelas?, ¿acaso no soy lo suficiente para ti?. ¡Desearía tanto mostrarte el sendero que conduce a nuestra vida juntos!. ¡Podrías sorprenderte lo que pueden hacer dos almas unidas por el amor!. Sueña conmigo, aunque sea tan sólo por un instante. Buenas noches, Ahbleza, donde quiera que estés...

Como curiosidad, aparte de la notable influencia de los libros que por aquella época leía y me apasionaban, decir que solía utilizar nombres indios para "definir" a los protagonistas masculinos. Así que no encontraréis Ahbleza en la RAE.
Y sed buenos, es algo que escribí hace ya trece años. Como pasa el tiempo...

sábado, 8 de septiembre de 2007

La entrada más corta

Y después de una de las entrada más largas de mi blog, la más corta.

Escribiendo una historia capturada, me he sentido bloqueada.
¡¡Qué desdén, qué presión!!
Voy a salir a tomar unas cervezas para calmar mi frustración.

Aunque tú no lo sepas



Aunque tú no lo sepas...
Una frase...y muchos significados...y muchas historias...
Hoy contaré la mía, una de tantas.
Simplemente esta frase, "aunque tú no lo sepas", une a cuatro personas, a tres hombres y a una mujer...con cada uno de ellos tengo mi historia.
"Aunque tú no lo sepas" es una canción que lleva varios años conmigo y que nunca me canso de oír, así la repita treinta o cuarenta veces en un mismo día (puedo llegar a ser obsesiva con ciertas canciones, lo admito). Y hasta hoy (vale, no estoy orgullosa de ello) no he descubierto que esa canción, esa frase, reúne a tres hombres que admiro, cada uno en su estilo; cada uno en su medida.

El primer hombre, Enrique Urquijo. Si me dedicara a contar todo lo que ha significado en mi vida, en mi historia personal, Enrique Urquijo...sería la entrada más larga jamás escrita en un blog. Él sólo se merece toda una novela...y todavía quedarían cosas en el tintero. ¿Llegará el día que no llore al recordar aquel 17 de noviembre de 1999?. Porque aunque él no lo supiera, me acompañó en muchos momentos, me ayudó más que muchas personas que tenía cercanas...y algo en mí se murió con él aquel día. Perdí a un amigo y a un compañero de lágrimas y sueños. Por lo menos lo sentí así. Por suerte, quedan sus canciones, su voz y sus discos, que nunca me cansaré de escuchar...

El segundo hombre, Quique González. Cosas de la vida, le he conocido en persona hace dos días. Quizás si vives en sitios como Madrid o Barcelona, un suceso como el del jueves por la noche, no tiene mucha importancia. Si vives en una pequeña ciudad de Cantabria como Torrelavega, se convierte en algo anecdótico y curioso. Lo siento, no estoy acostumbrada a entrar a un sitio a tomar algo y ver que el que está pinchando detrás de la barra sea un cantautor que me gusta (sobretodo con "La Ciudad del Viento"). Tenía que ser en "El mundo paralelo". Duda, asombro y satisfacción. Esas fueron las fases. Se parecía mucho a él, pero mi pregunta era: ¿cómo va a estar Quique González pinchando música en un bar-pub de Torrelavega?. Pablo, el camarero confirmó mis sospechas y se ofreció a presentármele. A eso algunos lo llaman frikismo. Pues entonces, lo compro, soy friki. Porque hice lo que hago siempre que me encuentro ante alguien que admiro por su trabajo, por su forma de vivir, por su forma de pensar...felicitarle. Unos cuantos minutos de conversación, los justos para no molestar (suelo tener la costumbre de hablar lo justo para no incordiar a la persona en cuestión, hasta donde puedo, hasta donde me dejan). Los suficientes para saber que lleva algún tiempo viviendo en Cantabria. Reconozco que no conozco a todos los que viven en mi tierruca. Es pequeña, pero no tanto. No voy a extenderme más en contar esto, porque ya lo he hecho en mi fotolog. No me gusta repetirme...
Un honor tenerte por aquí, Quique, sin más.

Pues por todo lo que he dicho anteriormente, moviéndome en internet, "investigando", y recurriendo a una de mis webs de consulta obligatoria, Wikipedia, descubrí que Quique González compuso esa canción inspirándose en un poema de Luis García Montero.El tercer hombre. Genial poeta, al que me gusta leer de vez en cuando. No le conocería si no fuera por su pareja: Almudena Grandes, la mujer que faltaba en esta historia "encadenada". Quizás uno de los mejores tándem: escritora-poeta. Y si esa pareja está formada por mi escritora preferida y uno de los poetas que más disfruto leyendo...no hace falta alargarme más. Lo dice Almudena por mí en la dedicatoria de su libro, Atlas de Geografía Humana. "A Luis, que entró en mi vida y cambió el argumento de esta novela. Y el argumento de mi vida."
Pero no sólo eso. Almudena Grandes también se inspiró en este poema para hacer un relato incluido en su libro "Modelos de mujer". Se trata de "El vocabulario de los balcones". Animo a quien no lo haya leído, que lo haga. Yo de hecho, antes de irme a la cama esta noche (si el cuerpo aguanta) lo releeré. Y aunque no lo puedo asegurar, sospecho que este poema tiene su importancia y su significado en el comienzo de su historia de amor. Si es que soy una romántica empedernida, que le voy a hacer.
(Curioso que mientras escribo esto, tenga de fondo en la televisión "La Guerra de los Rose". De un extremo a otro. El amor puede generar creación y destrucción).

Esto continúa. En dicho relato de Almudena Grandes se inspiró Juan Vicente Córdoba para rodar su película "Aunque tú no lo sepas". ¿Os suena de algo esa frase?. No la he visto, pero por todo lo anteriormente contado, intentaré hacerlo.

Así que sin querer alargar más mi entrada de hoy (vuelven mis entradas largas para quien pensará que me había reformado), decir que he encontrado una "joya" en el youtube: "Aunque tú no lo sepas" cantada por Enrique Urquijo y Quique González. Una pena que por aquel tiempo no fuera tan "viajera" como ahora para haber estado presente en ese concierto...

Como punto y final, el poema que inspiró la canción.

"Aunque tú no lo sepas"
Luis García Montero
Como la luz de un sueño,
que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo
iluminado
esa parte de ti que no conoces,
la vida que has llevado junto a mis pensamientos...
Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.
También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes,
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuando te marchas.
Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.
Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.


Hasta yo me he agotado hoy con tanta información...
Buenas noches. Aunque tú no lo sepas, seguramente soñaré contigo, con lo que todavía queda por venir...

lunes, 3 de septiembre de 2007

Ole mi niño

"Ole mi niño"
Marta Peiró
Fuente: Captura

En nuestros primeros encuentros, no podía dejar de gritar: “¡Ole mi niño!. ¡Ole, ole y ole!”. Porque aunque odio los toros y a él le fascinan, siempre llegábamos a la misma conclusión: las dos orejas y el rabo entre mis piernas en todas las corridas en las que participábamos.
Es una lástima que no sirva para nada más, pero por lo menos con su lengua, sus manos y su polla sabe hacer buenas faenas…
Y es que no le puedo reprochar nada. Total, cuando le conocí, ya sabía como era.
Una voz en mi cabeza me decía: “no te acerques, no te acerques”. Sin embargo, las cervezas que había bebido me nublaron la mente. Y claro, cometí el error más grande de toda mi vida: no fue acostarme con él, de eso no me arrepiento. Pero, ¿quién me mandó enamorarme?. Él no, por supuesto. Es el primero al que le incomodan ese tipo de situaciones. “El amor dura lo que dura el polvo, ni más ni menos.” Ese es su lema.
Y en estos casos no hay manera de llegar a ponerse de acuerdo.
Y para colmo de males, le tenía mimado y consentido. Sobretodo al principio, cuando me tenía dispuesta las veinticuatro horas del día. Tan sólo con escuchar su llamada en mi móvil, ya me ponía cachonda y húmeda.
Pero corren malos tiempos para querer vivir una historia apasionada. Vivimos en un momento que a mí me gusta definir como “¿por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?”.
Si luchas contra la corriente, lo más probable es que acabes ahogándote.
Así que me adapté, que le vamos a hacer.
Conté con su inestimable ayuda: sus desprecios, su costumbre de buscar nuevas mujeres a las que capturar (importándole poco si estaba yo presente), sus “nunca te amaré”, “no me interesa una relación estable”, “la vida son cuatro días, no vale la pena complicársela”, su falta de conversación, de besos, de abrazos, de caricias en la cama cuando ya había conseguido correrse...
Poco a poco el amor se fue desvaneciendo. Tuve un momento que lo intenté, de verdad que lo intenté. Me aferraba a él, al amor que me llenaba de una manera enfermiza. No soportaba otro fracaso amoroso más en mi ya larga lista.
Por eso aguantaba sus malas caras, sus olvidos intencionados, sus “ahora no puedo”, “ahora no quiero”. Hasta que tuve que asumir la decepcionante verdad.
Y darme cuenta de que al fin y al cabo, un hombre es un hombre, que hay muchos más en el mundo, y que la mayoría no merecen ni una lágrima, ni un mal minuto, ni un mínimo esfuerzo…y mucho menos que les ames.
Ya no podía decir que estaba enamorada, como mucho “enpollada”. Y comencé a vitorear con “Oles” ya no al hombre, sino a su pene, la parte de él que sentía mía, que reaccionaba a mis caricias, a mis besos, a mi lengua...
Mi “niño” y yo nos entendíamos a la perfección, sabía lo que le gustaba, como provocar su erección. Y él sabía como moverse, que punto tenía que tocar para llevarme hasta el máximo clímax. El resto del cuerpo era un mero adorno, que algunas veces hasta molestaba.
Pero un buen día, se fue. Su dueño se cansó hasta de follarme. No aguanta en el mismo agujero durante mucho tiempo…
Y me dirá usted por qué le cuento todo esto. Pues porque el único consuelo que me queda es tener algo parecido a él, que me le recuerde cuando le echo de menos…y por eso insisto en que no quiero otro, quiero precisamente el consolador ref.786 de su catálogo. Se parecen tanto…

Cuarta historia capturada

Pues bueno, ya tocaba. Con septiembre vuelve la sección "Historias Capturadas". Tengo algunas escritas enteras, otras empezadas, otras ya pensadas...
La que tenía escrita desde hace un tiempo era esta. Sin embargo, había algunas dudas en subirla. De hecho, hoy mismo las tengo. No me preguntéis por qué. No voy a responderlo.
Pero ahí va.
Se trata de una historia hecha a raíz de una fotografía de la estupenda Marta Peiró. Estupenda porque me encantan sus fotos, me suelen hacer reír; me gusta su blog, me suele hacer reír (aunque debería actualizar más, la muy vaga); lo que conozco de ella a través de sus fotos y su blog me gusta. Me cae bien hasta que me demuestre lo contrario...
Hay otras fotos que me gustan más, pero elegí esta o me eligió ella a mí, por varias razones: porque en cuanto la vi, se me ocurrió una historia; porque "Ole mi niño" es una frase que utilizo mucho. Tanto junta (Ole mi niño), como separada (digo mucho Ole, y mi niño, mucho más).
Es una historia más corta que las otras, quizás más "fuerte" que las otras...
No me he quedado a gusto al 100 por 100 con el resultado. Nunca me quedo satisfecha totalmente con lo que escribo. Quizás el día que lo haga, deberé empezar a preocuparme.
De todos los que leen mis historias, la más "autoexigente" y la peor crítica soy yo. ¿Eso es bueno o es malo?.
Y otra pregunta más para terminar: ¿por qué me pongo nerviosa siempre antes de colgar una historia, un relato?. Los mismos nervios que siento antes de comenzar a actuar...
¿Gustará, decepcionará?. Ya me responderéis.
Y en este tipo de entradas especialmente, una vez más, besos y gracias por leerme.