martes, 4 de diciembre de 2007

Autorretrato oxidado

"Autorretrato Oxidado"
Hanna Quevedo
Fuente: Captura


Oxidada. Así era mi vida. Así me sentía yo. Por eso hice esa última foto, autorretrato oxidado. Esa era yo: una mujer oxidada y totalmente vacía por dentro…
Hubo un tiempo que yo no era así, que mi vida no era así. Pero todo había cambiado. Alrededor de mí se creó una mentira, que fue creciendo y creciendo, hasta que se convirtió en verdad para la mayoría de la gente. Hasta yo llegué a dudar de lo que había ocurrido. Por esa mentira perdí a mi pareja y a casi todos mis amigos. Me quedé sola. Nadie me creía. Casi nadie. Lo que es lo mismo. Escuchaba frases que en ese momento no consolaban, como: “el tiempo pondrá las cosas en su lugar”, “todo esto pasará”, “él no te quería, si le ha creído a él y no a ti”, “esos amigos no eran verdaderos amigos”…
Al principio pensé que lo peor que me podía haber pasado fue que un buen amigo me intentará violar aquella maldita noche de jueves. Pero estaba equivocada. Lo peor vino después. Él lo negó todo y mintió contándole a todos que era yo quien le llevaba acosando desde hacía meses. Y le creyeron a él.
Todo mi mundo se rompió en mil pedazos. Todos mis principios, mis creencias, que hasta entonces eran tan firmes, se derrumbaron por completo. Nada tenía ya sentido para mí: ni el amor, ni la amistad, ni esa justicia que se mantenía muda, aparte de ciega. ¿Por qué me pasaba todo esto a mí?. Tal vez es que me lo merecía. Desde niña me habían enseñado que lo que dabas, era lo que recibías. Pero no era así. Yo nunca había hecho daño a nadie, siempre me había dejado guiar por lo que había aprendido que era bueno, que estaba bien hecho.
Sin embargo, como premio a lo que pensaba que era lo apropiado, lo justo, ¿qué había recibido?. Injusticia, pura injusticia. E incomprensión.
Me encerré en mi casa y construí una jaula invisible a mi alrededor que no dejaba que pasará nada ni nadie. No quería volver a sufrir. Sin embargo, era incapaz de llorar. Quería hacerlo, pero no salía ni una lágrima. Estaba seca. Y eso me provocaba una enorme presión en el pecho que apenas me dejaba respirar. Llené mi interior de tanto desamor, rencor, odio y tristeza, que no dejé sitio para nada más. Una noche, cansada de tanto pensar en vano, quemé todo el trabajo que había hecho hasta entonces: una a una, fueron ardiendo todas las fotos; fotos que traían recuerdos que quería olvidar. Dolían demasiado. Me quedé mirando ese fuego hasta que se consumió la última llama, con la esperanza que entre esas fotos quemadas también desapareciera todo el dolor que llevaba acumulado desde hacía meses. Y así fue. A la mañana siguiente me desperté y ya no sentía dolor. Ni dolor, ni rabia, ni impotencia, ni odio, ni rencor…en realidad ya no sentía nada…ni bueno ni malo. Sabía que tenía corazón, porque sentía sus latidos. Sabía que tenía vida, porque seguía respirando. Me convertí en un fantasma, deambulando por las calles, sin querer ver ni ser vista. Los primeros días caminaba con mi cámara de fotos. Luego la dejé en casa. ¿Para qué?. Todo lo veía en blanco y negro. Ni siquiera eso. Es difícil fotografiar e intentar capturar instantáneas ideales, cuando todo lo encuentras absurdo y sin sentido. Imposible reflejar con el objetivo una emoción, cuando no sientes nada por dentro. Me hice ese autorretrato oxidado antes de guardar mi cámara en un cajón, porque sabía que sin ella, sin mi pasión por la fotografía, me iría oxidando por dentro primero y por fuera después.
Y es lo que deseaba: que el óxido fuera aumentando, invadiendo todas mis venas, todo mi cuerpo, para así acabar con esa existencia que se había convertido en un sinsentido. No tenía ni fuerzas ni valor para acabar yo misma con todo aquello.
Por las noches imaginaba mi sangre tiñéndose de marrón, oxidándose, envenenándome por dentro. Por la mañana al despertar y comprobar que seguía viva, lo único que deseaba era volver a dormirme, para no recordar, para no pensar.
Pasé varios días metida en la cama, sin comer ni beber. Cada vez me sentía más débil y más vacía. Llegué a sentir que realmente me estaba oxidando porque me costaba hasta el más mínimo movimiento. Una lástima que siguiera sin poder llorar, ya que las lágrimas que derramara, inagotables, ayudarían a que se acelerara el proceso.
No sé que habría ocurrido (o tal vez sí lo sé), si no hubiera aparecido Clara, mi mejor amiga, por el apartamento. La habían avisado al ver que no contestaba al teléfono ni tampoco había acudido al trabajo. Cuando la vi entrar en mi habitación alarmada, lamenté haberla dado una copia de mis llaves. Me resistí todo lo que pude a sus esfuerzos para que me levantara, me duchara y comiera algo. Mientras me ayudaba a recomponerme, me repetía todas las razones que había para seguir adelante. Era inútil: yo ya no escuchaba ni quería volver a tener fe ni esperanza alguna en que las cosas irían a mejor. Ni siquiera podía soportar que Clara me tocara, me intentara abrazar. ¿Por qué se empeñaba tanto en que reaccionara, cuando lo único que quería es que me dejara en paz, igual que todos los demás?. La mandé a la mierda y la tiré con un jarrón que precisamente ella me había regalado. Pensé que así conseguiría alejarla de mí. Lo único que quería era seguir oxidándome…
Y ella respondió a mi violencia con violencia. Me zarandeó, me abofeteó y me gritó: “siento todo lo que te ha pasado, pero nadie dijo que esto fuera el paraíso, así que jódete y asúmelo de una puñetera vez.”
Después se cayó de rodillas y lloró con la impotencia que da no saber como ayudar.
Quizás no fuera la mejor manera, quizás habría habido otra forma de hacerme reaccionar. Lo importante es que lo consiguió. Me di cuenta que algo quedaba vivo en mí: podía infringirme todo el daño posible a mí misma, pero no a alguien que tanto me había querido y a la que yo tanto quería. Clara no se merecía perderme, ni yo perderla a ella. Me arrodillé junto a ella y la abracé. Mis ojos se quedaron mirando fijamente la chimenea llena de las cenizas de mis fotos, llenas de malos recuerdos, pero también de todos los buenos. Y sucedió: finalmente pude llorar. No sé cuanto tiempo pasamos así. Lo que quería era soltar todas aquellas lágrimas que se habían estado acumulando durante tantos días. Y también deseaba conservar todo lo bueno que me quedaba en ese abrazo con Clara e intentar olvidar todo el daño sufrido por un amor que había perdido y por unas amistades que nunca fueron verdaderas…
Y como me recordó Clara frente a una taza de café horas más tarde, cuando has caído en el pozo más profundo lo único que puedes hacer es subir.

13 comentarios:

  1. ¡Vaya! Es realmente una historia dura. Me encanta, y estoy deseando saber cómo continúa...
    Enhorabuena una vez más. Como siempre, me has emocionado. Felicidades.
    Besitosss

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  2. No he leido tu historia por que ahora no tengo tiempo y si no lo leo con calma me pierdo toda su belleza... en fin, haz lo del programilla por curiosidad, y si te sale la penelope eliges otra que puedes elegir las que quieres enseñar jejeje
    Besucos

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  3. www.hannaquevedo.com4 de diciembre de 2007, 17:48

    Gracias... qué te voy a decir, un orgullo que un autoretrato mí te haya inspirado esta historia.
    Es dura pero es verdad, hay muchas cosas por las qu seguir vivo, ya lo decía Sabina.
    Gracias Maika, de verdad :)
    abrazos y sonrisas para la más bonita del mundo!

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  4. isma18.wordpress.com4 de diciembre de 2007, 18:29

    Dura historia, la he leído hasta el final.
    Increíble...enhorabuena por la historia, espero ansioso la 2ª parte.
    Y estarás contenta, ya hasta Hanna Quevedo te felicita por la historia!!.
    Abrazos..

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  5. No sabría decir si bonita historia por lo que cuentas en ella.. pero sí que es triste. Espero la segunda parte y espero que acabe bien...

    Besos

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  6. Por cierto, el nombre de la amiga es bien bonito!!!

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  7. Que lujo que te felicite la autora de la foto!!!!
    Me ha gustado, pero bueno ya sabes que a mi me gusta lo que escribes siempre!jajaja

    La historia pues si muy triste, y tienes razon quizas no deberia haberla leido...me gustaria hacer el papel de clara, en mi propia historia capturada.

    besotes guapa!

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  8. Una sencillez sutil... es triste si.. te deja un nudo en el estomago si... Pero eso sabes que... quiere decir que te dice algo, que no te deja indiferente... y simplemene que esta genial...

    un besuco peque

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  9. me ha gustado, pero volvere a leerla mañana, con tranquilidad y sin haberme leido previamente otras tantas entradas, porque confesare que he llegao a esta deseando acabar, aún así me parece interesante lo q he leido

    de todos modos creia recordar q la ibas a enfocar de otro modo, más como el personaje del fotografo de six degrees, es decir, q a través de la foto recobra la fuerza para seguir

    bueno eso, q mañana la vuelvo a leer, alguna q otra firma te he dejado por ahí

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  10. M'ha agradat la història. Tingues amics perquè després t'intentin violar... No m'estranya que després d'això caigués en un pou sense fons.
    Però realment quan has tocat fons la única cosa que pots fer és tornar a pujar, però a vegades costa tant...

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  11. ¡¡Hola a los nueve!!

    Ana: gracias, gracias, gracias. Es dura, quizás la más triste de todas las historias con la de "libertad", pero es que la vida es así.

    Begoña: cuando tengas tiempo, ya sabes.;)
    No, mejor no hago el programa ese.XD

    ¡¡Hanna!!:un placer tenerte por aquí. Gracias a ti, por lo que me has dado con tus fotos, por el detallazo del fotolog. Pero ya te he dicho, prometo que la continuación será más alegre.;)
    ¡¡Tú sí que eres lo más bonito del mundo, preciosa!!

    Isma: ya, ya. Me ha felicitado Hanna. A ver, ¿quién lo comenzó todo hablándola de mí y de mis historias capturadas?. Gracias por tus elogios y gracias por lo que has hecho, y haces.

    Clara:tranquila, es una historia inventada, ¿eh?.Ja,ja,ja.
    Y sí, ya lo digo, la segunda parte será más alegre. Y sí, precioso nombre el de la mejor amiga.;)
    Gracias por pasarte.;)

    Niña María: sí, un lujo que me felicite la autora de la foto. Pero me lo esperaba de Hanna, que es un sol.^^
    Que conste que no es la única de Captura que lo ha hecho. Es un placer saber que ellos disfrutan de mis historias, como yo disfruto de sus fotos.^^
    De la historia...bueno, ya lo hemos hablado. Clara es buena amiga, y estoy segura que tú también lo eres.;)

    Pati: sencillez sutil...me gusta, me gusta.Ja,ja,ja.
    Mientras no deje indiferente, que haga sentir "algo", eso es bueno.Gracias guapa, ya sabes, como siempre, por todo.;)

    Rober: ¡es qué te has pegado un atracón de entradas!.XD
    Ya la volverás a leer y me dirás.
    De lo otro que has dicho...espera la continuación, ansioso.;P

    Sergi:como me gusta leerte en catalán.^^
    Sí, a veces cuesta salir del pozo. Pero espera la continuación. Aunque el pozo sea muy hondo, se sale.;)

    ¡¡Besucos a los nueve y gracias!!

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  12. llego tardeeeeeeeeeeee

    ainssssssssss...esta Clara!! que majuca!! jeje
    ma encantao' y que dices que continua?? que guay!!
    y como dice una letra de la oreja... "caer está permitido levantarse es una obligación"
    escribe maaaaaaaaaaaas!!

    un besacuuuuuuuuu

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  13. ¡¡Hola Esther!!
    Por favor...¡qué presión!.Ja,ja,ja.
    Seguiré escribiendo, seguiré escribiendo, tranquila.
    Pero a ver si no me entretienes tanto en el messenger.XD
    Y sí, con continuación. No tan seguida como tenía pensado, pero espero que no tarde mucho.;)
    Que gracia lo de "esta Clara, que majuca". Ahí, ahí, con "acento cántabro".Ja,ja,ja.
    ¡¡Besucos guapa!!

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