martes, 29 de septiembre de 2009

Si me dedicara a escribir

Si me dedicara a escribir...¿cuántas veces habré escuchado esa frase?.
Llamadlo orgullo, impotencia...como queráis. Pero colocarse el cartel de escritor/a cada vez se hace más a menudo.
No todos valemos para escribir. Me refiero al oficio de escribir, naturalmente. No por saber juntar la m con la a, puedes llevar a buen fin una historia.
Estoy cansada de escuchar: "¿tú escribes?. Yo también. Bueno, no exactamente, porque no tengo tiempo, pero si me dedicara a escribir, si me pusiera a ello..."
Si te pusieras a ello, amigo o amiga, te darías cuenta de que no es tan fácil. A no ser que pienses que porque sabes contar un sueño que has tenido, lo que te ha ocurrido durante el día o desahogar tus males de amores y fantasías personales en una hoja de papel o una pantalla de ordenador seas escritor o escritora, capaz de desarrollar un relato o una novela.
Escribir es algo más: es ser capaz de crear un mundo nuevo a tu alrededor, con personajes que resulten creíbles, con vidas que parezcan verdaderas y sentimientos que crean reales. Y que todo sea lo suficientemente atrayente para el lector como para el autor.

¿Acaso alguien va donde un arquitecto, un médico, un fontanero o un cocinero a decirle algo parecido?. Bueno, yo no he estudiado arquitectura, pero si me dedicara a diseñar edificios...
Quizás ese es el problema. No hay ninguna universidad ni instituto que imparta una carrera o una formación profesional sobre el oficio de escritor. Y aún si existiera, hay facultades que no se podrían aprender. Se tienen o no se tienen: vocación, imaginación, constancia, disciplina, sensibilidad y un largo etcétera.

Con este post no estoy generalizando, metiendo en el mismo saco a todos. Conozco gente que no se da la mínima importancia y son muy buenos a la hora de rellenar páginas o pantallas en blanco. Existen varios blogs que tienen más arte en sus líneas que novelas supuestamente exitosas (ejemplo claro, La Clave Gaudí).
Los que me sacan de mis casillas son los que presumen de las grandes obras de la literatura que se ha perdido la humanidad por no poder "dedicarse a escribir".

Nota para los que creen que hablar sobre sí mismos es arte. Si sólo sabes plasmar lo que sientes en tu día a día, lo que sueñas, lo que te ha pasado porque te has enamorado de Fulanito y él ha pensado que prefiere estar con Menganita...tiene otro nombre: diario. Le enseñas, bien, otros le leen, bien, incluso es entretenida la lectura,bien...pero sigue siendo un diario. Un diario público.

Eso me lleva a otro grupo que no soporto. Los que afirman que escriben, incluso muy bien...sólo que sus escritos son tan íntimos que no se los muestran a nadie, porque les parece que es un complejo de protagonismo, de egocentrismo y de querer llamar la atención. Por esa misma razón, yo no invito a nadie a cenar a mi casa, porque verían los grandes óleos que he pintado en el techo y en las paredes...que ni la Capilla Sixtina, oiga. No te...

Con todo, prefiero cualquiera de estos grupos que al grupo quizás más aterrador: los que no sólo se autodenominan escritores y piensan que escribir es sencillo (ponerte y ya está), sino que llegan a tal "autoconvencimiento" que llega el terrible momento que ponen delante de ti lo que se supone es su gran legado...alguien tendría que explicarles que la tortura es ilegal en este país, aparte de nada satisfactoria.

Para concluir, aviso: antes de "dedicarse a escribir" hay que leer mucho (quizás el mejor aprendizaje), intentar aprender de escritores (de los de verdad) y tener un nivel de redacción y ortografía aceptable, que no haga que tu profesor de lengua de primaria sienta que todo su trabajo fue en vano. Y muy importante: ser lo suficientemente humilde y tener la suficiente auto crítica para tirar muchas hojas a la papelera. Pero este tema lo dejaré para un futuro post...

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Pensar demasiado

No sé cual fue mi primer pensamiento. Pero por lo menos sí sé cual será el último de esta noche frente a mi ordenador.
Está dentro de mis defectos-virtudes: pensar demasiado. Lo que realmente me cuesta es dejar la mente en blanco...es tan difícil para mí.
Una tarde me dio por pensar: ¿a quién le puede interesar lo que escribo?. Una frase que rondó durante mucho tiempo por mi cabeza y llegué a decir en alto.
Por supuesto siempre hay un alma caritativa que te muestra su interés.
El problema es que eso no es suficiente puesto que soy muy cabezona (no sé muy bien si tendrá relación el mucho pensar con esto) y tenía que convencerme a mí misma.
Pasaron días y noches, con sus soles y sus lunas, con sus quiero y no puedo incluidos, con sus quizás mañana también.
Se acaba perdiendo el sentido del tiempo. Van pasando las semanas, los meses...hasta que llega el último pensamiento de esta noche frente a mi ordenador: ¿por qué no?.
Sólo espero no despertarme y pensar: ¿y por qué sí?.
¿He vuelto?.