viernes, 21 de octubre de 2011

¿Se ha acabado ETA?

No soy muy amiga de escribir de ciertos asuntos en mi blog, pero con el tema de ETA me cuesta mantenerme callada, y para muestra un botón.

Ayer ETA anunció que abandonaba la lucha armada. Y se montó una fiesta nacional. 
Y como me gustaría estar tan contenta como otras personas, que lo ven como algo histórico y el final de una pesadilla. Pero no es así, no me lo creo...
Comprendo que sobretodo ahora, cuando estamos sufriendo una crisis que parece que no va a acabar nunca y reina el desconsuelo y la desconfianza, necesitamos una buena noticia que nos vuelva a llenar de esperanza. Todos deseamos ver una luz al fondo del túnel. Por ello entiendo la alegría de mucha gente. Sin embargo, yo no me siento así. ¿Por qué?. 

Primero, estamos hablando de la palabra de unos terroristas que han mentido otras veces. Cómo confiar en personas que han matado, herido, extorsionado, secuestrado, aterrorizado, robado, etc...
Segundo, la banda está debilitada totalmente: miembros, armas, logística...
Tercero, han conseguido entrar en política a través de Bildu.

Aparte de estos puntos, dudo mucho que hagan algo sin conseguir nada a cambio. Veremos lo que nos cuesta esta presunta paz, y que ocurre si no obtienen lo que desean. Si las treguas pueden romperse, ¿no pueden romperse también las declaraciones de abandono de las armas?. 
Como ya han dicho varias personas, entre ellas el lehendakari Patxi López, no les debemos nada, más bien nos deben ellos a nosotros. Y todo lo que han hecho todos estos años es impagable. ¿Acaso se van a entregar todos los miembros de ETA que siguen en libertad?. ¿Van a devolver todo el dinero que han conseguido con el impuesto revolucionario?. ¿Van a devolver realmente todo su armamento?.
Lo que va a ser imposible es reparar todo el daño que han hecho, todas las vidas que han destrozado, todo el terror que han sembrado, todas las víctimas que han causado... 

Porque sí, nadie se va a olvidar de todos las personas que han sido asesinadas y de las que siguen vivas, pero con secuelas físicas y psíquicas para toda la vida.
Perdonad, hay gente que se olvida. Ellos, que sólo recuerdan en su declaración a sus compañeros caídos, encarcelados y exiliados en la "lucha". ¿Qué lucha?. ¿Desde cuándo terrorismo es sinónimo de lucha?. ¿Matar a personas inocentes y desarmadas es luchar?. Y mejor no mencionar a quienes hasta lo han comparado con una guerra...

A todo esto, se une la especie de parodia que hemos vivido con la "Conferencia de Paz" de San Sebastián, que a mí personalmente me dio vergüenza ajena. Unos personajes extranjeros que no tienen ni puñetera idea de lo que es ETA y que llevamos años viviendo lejos de la dictadura y en una democracia, dándonos lecciones y confundiendo churras con merinas. Pacificadores de una guerra que nunca ha existido, justificando las acciones de unas personas que luchan, (sí, según ellos, luchan) contra una represión política que hace tiempo que no existe.  
Ahora resulta que esta presunta declaración de abandono de armas no es gracias a lo que se ha hecho todos estos años, no. Todo se lo tenemos que agradecer a personas que comparan ETA con el IRA y demás conflictos políticos. Que se atreven a meter en el mismo saco a víctimas y asesinos. Y que seguramente por todo esto cobraron una buena suma de dinero que saldrá del bolsillo de todos nosotros...

Y si todo lo que he dicho hasta ahora no son suficientes razones para no estar feliz de tan buena noticia, voy a ir más allá. En San Sebastián ha ganado Bildu. Creo que no hay mucho más que decir. Se ha demostrado algo que muchos sabíamos: la cantidad de simpatizantes que tiene ETA. 
No pienso en absoluto que todo el odio y el miedo que ha ido creciendo durante tanto tiempo en el País Vasco, vaya a desaparecer de la noche a la mañana.
Si todavía no se han podido cerrar las heridas que causó la guerra civil, ¿cuántos años tardarán en cicatrizar las de las personas que han sufrido la amenaza de la muerte (eso, los afortunados) y han tenido que huir o vivir con escolta, sabiendo que tu vecino de enfrente es proetarra y familiar de un miembro de la banda armada?. 

Al menos me alegro por las personas que pueden estar más tranquilas sin temor a que, en cualquier momento, una bala o una bomba destroce su futuro.

Habrá que dar tiempo al tiempo, y espero poder decir que me equivoqué y realmente estamos ante el final del terrorismo de ETA.

viernes, 10 de junio de 2011

Nada

"Nada" de Mia Font, Captura

Hay que joderse…
Un año y medio y lo único que me queda es esto: nada.
Si ella estuviera aquí seguro que me estaría gritando con su voz chillona porque no recuerdo el tiempo exacto que hemos estado juntos.  También se alegraría al saber cuanto me molesta el silencio que reina ahora en mi casa.
Es increíble como puedes echar de menos cosas y personas que antes te molestaban.

Al menos ahora puedo fumar donde quiera. Para celebrarlo he fumado en cada habitación, incluido el baño. Y he acompañado cada cigarrillo con una cerveza, dejando los botellines por todas partes; y por supuesto, no he tenido que preocuparme de hacerlo sobre un posavasos.
Y aquí estoy, borracho, fumando en la cama y observando una caja vacía. No es un mal sábado por la noche…

Hemos roto. Bueno, más bien ella me ha dejado. Aunque he decidido que a mis amigos les diré que he sido yo. Total, nunca se enterarán de la verdad. Ella no se hablaba con ninguno de ellos.
No sé si es el alcohol que me tiene anestesiado, pero lo cierto es que no siento nada, nada en absoluto. Se supone que después de una ruptura debería estar triste, enfadado…puede ser que hasta aliviado. Si tuviera que decantarme por algún sentimiento, sería este último. Y es extraño, porque algo debía de sentir por esa mujer. No es que haya sido la única que haya estado en mi casa, pero sí la única que ha vivido en ella y no he invitado a que se marchara a la mañana siguiente (siempre he pensado que es de muy mala educación despachar a alguien nada más echar un polvo).

Polvo…maldita sea. ¿Quién va a limpiar ahora, tendré que volver a hacerlo yo?
Ya empezamos, ya la estoy echando de menos. Salir con una maniática de la limpieza tiene sus ventajas, al fin y al cabo.
Claro que mucho no me queda para limpiar. Se ha llevado la mayoría de los muebles. Cuando algún amigo me contaba que después de romper con su pareja, no podía resistir ver la casa tan vacía sin ella, no pensaba que se refería a esto.
Esa idea suya de renovarlo todo para convertir mi picadero de soltero en un hogar para los dos me va a salir más caro de lo que me había imaginado.
Me dejó el jueves por la tarde. Con toda la mala intención, porque sabe que es mi día favorito de la semana. Me dijo que estaba muy cansada de tirar sola de una relación, de no comprometerme, de no escucharla. Algo de razón tiene porque me estuvo recriminando cosas durante más de una hora y no hice mucho caso al resto de la conversación. Como habla la condenada…

Eso sí, muy cansada no estaría, porque cuando volví el viernes por la tarde del trabajo, ya se había llevado todas sus cosas. Incluido mi sillón, un precioso y cómodo sillón de masaje donde he pasado los mejores momentos de nuestra relación: ese tacto, esa forma de conseguir que me relajara, que me evadiera de la realidad…él sí que me entendía y conocía mis necesidades. Juntos hemos pasado tanto: la primera y segunda temporada de “Californication”, todas las de “Los Soprano”…y la final del Mundial. Ese sí que fue grandioso para los dos: con amigos, con cigarrillos, con cervezas…y sin ella. Una inolvidable noche.
Y me pregunto, ¿para qué querrá ella ese sillón si nunca lo usó? Ella lo pagó, pero yo lo disfruté: es más mío que suyo, sin ninguna duda.
Menos mal que ha tenido el detalle de dejar la nevera. Tomar las cervezas calientes, eso sí que no podría soportarlo.

Parece ser que dentro de una ruptura de pareja hay una regla no escrita y por supuesto inventada por las mujeres: hay que devolverse los regalos, y para ser más concretos, lo que cada uno ha comprado se lo queda.
Lo que me lleva de nuevo a mi caja vacía. Se supone que pensaba que tenía gracia dejarla en mi habitación con una nota: «lo que has aportado tú a la relación, pedazo de cabrón». 
Es que le gusta mucho la poesía a la chica. Y siempre ha sido muy dramática. No se cansaba de decirme que era poco detallista, que nunca le regalaba nada.
¿No le parecía suficiente regalo mi amor? Es lo que la contestaba cuando me olvidaba de su cumpleaños y de los innumerables aniversarios: cuando nos conocimos, cuando nos besamos, cuando comenzamos a salir, cuando le dije que se viniera a vivir conmigo… Bueno, en realidad fue ella la que se instaló sin ser invitada a hacerlo, pero en esto también he mentido a mis amigos. No quería que pensarán que me estaba convirtiendo en un calzonazos dominado por una mujer. Prefiero que sigan creyendo que estaba enamorado. 

Querían venir a casa, no sé bien si a consolar a un amigo jodido o a celebrar que ya no la tienen que soportar más. Les he dicho que no. Estaría bien beber mientras hablamos y vemos algo por la televisión, pero tendrían que sentarse en el suelo de un salón vacío, y eso puede romper cualquier amistad, por fuerte que sea.

Lo que me recuerda que esta noche echaban una película que tenía ganas de ver. Pero esa silla de playa parece tan incómoda…
Este sábado sería distinto si siguiéramos juntos. Ella me habría hecho esos canelones de carne que tan buenos le salen, yo se lo habría agradecido a mi manera en la cama y después de mi cigarrillo de rigor en la terraza, nos habríamos puesto a ver algo cómodamente en el salón. La vida ya no será lo mismo sin ella.

Quizás debería llamarla y pedirle que volviéramos.
¡Es que echo tanto de menos mi sillón de masaje!

El camino de las baldosas amarillas

El camino de las baldosas amarillas
Jon Sistiaga "Captura"

“Nunca abandones tus sueños. Porque soñar es un lujo que nos podemos permitir hasta los más pobres”. Fue el mejor consejo que recibí de mi abuela. Aunque no fue el único. 
De ella aprendí mucho, más que de mis padres. Porque, a pesar de su avanzada edad y su dura vida, nunca perdió la esperanza de que el mundo algún día cambiaría a mejor.
Mi abuela Amelia no se cansaba de decírmelo: “la esperanza alimenta más que cualquier comida”. De pequeño no la entendía. Han tenido que pasar varios años para comprender muchas de sus lecciones.

Por las noches siempre me contaba el mismo cuento: “El maravilloso Mago de Oz”.
Sigo sin saber como llegó ese libro a sus manos y como una mujer de campo que apenas había ido a la escuela, tenía tanta pasión por la lectura.
Lo importante es que fue el mejor instrumento para enseñarme a volar más allá de la realidad amarga en la que vivíamos.

Juntos interpretamos la aventura de Dorothy y sus amigos a nuestra manera.
Primero: que por mucho que te alejes, nunca debes olvidar donde tienes tus raíces y tu verdadero hogar.
Segundo: que a veces deseas cosas que realmente ya posees, como les ocurría al espantapájaros, al hombre de hojalata y al león.
Tercero: que por muy duro que sea el viaje, siempre se hace más llevadero en compañía.
Cuarto: que por desgracia, las brujas y las personas malas existen, pero también las buenas. Y hay que conseguir estar cerca de las segundas y lejos de las primeras.
Quinto: que el camino de las baldosas amarillas existe y te puede llevar a un lugar donde los problemas tengan solución y los deseos se cumplan. Sólo hay que saber buscar…
Se convirtieron en nuestros cinco mandamientos particulares y secretos, sellados con la promesa a mi abuela que nunca los olvidaría. Y una promesa nunca se rompe.

Ha pasado el tiempo, pero el amor de mi abuela y su recuerdo nunca ha desaparecido. Ella tenía fe en mí y estaba convencida de que todo me iría bien y que no tendría la misma vida y el mismo destino que ella y mis padres.
La hice caso y no he dejado de soñar, a pesar de que mi presente no es el que ella hubiera deseado para mí. Con todo, sigo creyendo en mis sueños, sueños que me han ayudado a afrontar el camino con esperanza y alegría, a pesar de la miseria que me sigue rodeando.
No tengo derecho a quejarme, porque, aunque la pobreza no me ha abandonado, me siento afortunado por tener lo que considero más importante: amor y amistad.  Sobretodo, por seguir el tercer y cuarto mandamiento de mi abuela.

Tengo claro que lo mejor que he hecho en esta vida ha sido buscar buenos compañeros que consiguen hacer el camino más llevadero.
Todos ellos son mi gran familia: mis amigos fieles, mi amada y bella esposa Luz, (la mujer que como su nombre indica, ilumina mi existencia), y mis estupendos hijos, Miguel y Lucía.
La felicidad y compañía que me proporcionan día a día no se puede comprar ni con la mayor fortuna del mundo, lo que hace que me sienta el hombre más rico que pisa la tierra.

Trabajo en una mina más de doce horas diarias, arriesgando mi vida y mi salud. Pero aunque parezca exagerado decirlo, todo el esfuerzo es compensado con esas cervezas con mis amigos al final de la jornada, compartiendo nuestras penas y alegrías, como hacemos desde jóvenes. Y sobretodo, con llegar a casa antes de que mis hijos se hayan acostado. Cada noche sigo el ritual que años atrás hacía mi abuela conmigo. Les cuento “El maravilloso Mago de Oz” y les habló de los cinco mandamientos, aconsejándoles que nunca dejen de soñar, que todo puede cambiar a mejor si lo deseas con todas tus fuerzas y luchas por ello. Sus sonrisas y sus ojos brillantes me recuerdan a mí cuando tenía su edad y con ello, aumenta mi esperanza de que ellos sí consigan encontrar el camino de baldosas amarillas.

El camino de baldosas amarillas…
Últimamente no dejaba de pensar en ese camino. Como cualquier padre, deseo un futuro mejor para mis hijos. Y me preocupaba que no lograrán conseguirlo. ¿Qué más podía hacer para ayudarles a seguir soñando y luchando?. Verles rendirse, tristes y desesperanzados, no estaba en mis planes.
Yo había cumplido con los cuatro mandamientos, pero el quinto había sido imposible, por mucho que había buscado. 

Finalmente un día la solución llego mientras trabajaba. Quizás podía hacer algo más.
Tomando esas cervezas con mis amigos les planteé mi idea y, como siempre hacían, me ofrecieron su ayuda.
Y aquí estamos, construyendo desde la puerta de mi casa un camino de baldosas amarillas para mis hijos, que les llevará a un lugar mejor. Sólo es el comienzo: ellos deberán continuarlo y descubrir que les espera al final…

Regreso de historias capturadas

Ya era hora de retomar una de mis secciones favoritas, “Historias capturadas”. Eso sí, con algunos cambios. Pensaba comenzar esta sección con algo diferente, digamos, y es que dentro de Captura hay un apartado para invitados. Y he decidido escribir historias también de estas fotos de “anónimos”.

En principio la idea era esa, comenzar con una “invitada-amiga”. Pero estoy segura de que a ella no la importará ceder el sitio a Jon Sistiaga y a Mia Font.
Ellos son las dos personas más importantes en la sección de “Historias capturadas”. De hecho, sin ellos no existiría.

Jon Sistiaga, porque la idea surgió de una foto suya que publicó en Captura, “Bailando con fantasmas”, que poco tiempo después se convirtió en mi primera historia capturada. Después me lo agradeció y me animó a seguir inventando estas historias.

Mia Font, porque me dio permiso para utilizar las fotos de Captura y se convirtió en lector y comunicador de estas historias capturadas. Aunque algunos le conoceréis más como 4colors, blogger veterano. Recomiendo su blog y especialmente su sección “Es sólo sexo”.

Me siento muy afortunada por haber sido “apadrinada” por estas dos grandes personas.
Y en mis modestas posibilidades, se me ocurrió la manera de darles las gracias de una manera especial.
Por eso, esta vez las historias no están inspiradas por fotos de Captura elegidas por mí, si no que han sido elegidas por sus autores.
En primer lugar, “El camino de baldosas amarillas” de Jon Sistiaga.
En segundo lugar, “Nada” de Mia Font.
 
Y también como algo excepcional, hoy publico dos historias capturadas seguidas. Que serían la novena y la décima historia capturada publicada en este blog.

Sin más, tengo el inmenso placer de presentaros de nuevo esta sección, con emoción y nervios, tantos como si fuera un estreno. Perdonad que no haya puesto la alfombra roja. Aquí hay una gran tormenta y se ha suspendido el fotocoll.
Espero que os gusten.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Relato de Arturo Pérez-Reverte

Y si en el anterior post trataba de un artículo de Carmen Posadas en el XL Semanal, en esa misma revista quedé de nuevo sorprendida gratamente; pero en esta ocasión con el Patente de Corso del señor Arturo Pérez-Reverte, sección a la que soy fiel desde hace años.
La sorpresa fue encontrarme con un relato corto en lugar de un artículo de opinión, que es lo normal.
Quizás otros ya conozcan esa faceta suya, pero para mí fue la primera vez. Y fue una primera vez placentera.
A ver que os parece a vosotros.
De nuevo en este post, otros escriben por mí.

"La tarde en la que acabó el mundo se besaron en la ventana,enlazados el uno con el otro. La luz declinaba afuera, apagándose poco a poco: todavía era rojiza y dorada en la distancia, tras los edificios que se recortaban en ella, mientras las primeras sombras oscurecían los ángulos de calles y edificios. Abajo no había pánico, ni carreras, ni gritos de desesperación. Una multitud serena caminaba despacio por la ciudad: parejas abrazadas, niños que iban de la mano de sus padres, ancianos parados un momento en las aceras, que miraban alrededor como quien busca identificar un rostro o un recuerdo. En los semáforos destellaban intermitentes las luces color ámbar, los coches se dejaban en la calle con las puertas abiertas, y algunos de sus propietarios ni siquiera apagaban el motor antes de alejarse lentamente, sin mirar atrás.

Las últimas tiendas se vaciaban, aunque nadie encendía los rótulos luminosos ni los escaparates. No había saqueos, ni disturbios; los policías caminaban en calma, despojándose indiferentes de sus armas y sus insignias. Los bomberos no tenían nada que hacer: estaban sentados en las escaleras de sus parques y en la puerta de los garajes, ociosos junto a sus camiones cromados y rojos, sonriendo a quienes los saludaban despidiéndose. Por toda la ciudad la gente se decía adiós igual que si fuera Navidad, estrechándose amable la mano o besándose en la cara. Casi todos sonreían serenos y melancólicos, como después de una cena o una fiesta agradable. En las aceras, inmóviles pese a no llevar correa ni estar atados, algunos perros aguardaban pacientes a sus amos, lamiendo las manos de los niños que, al pasar por su lado, los acariciaban.

El edificio estaba sin gente, desiertas las escaleras y vacíos lospisos. No había otro sonido que una música antigua, como de viejo gramófono, que sonaba en algún lugar cercano y llegaba a través de la ventana. En la habitación, el televisor estaba apagado. La luz decreciente oscurecía los lomos de los libros en sus estantes hasta hacer ilegibles las letras doradas de los títulos, y apagaba el rojo intenso del vino en las grandes copas de cristal que estaban sobre la mesa. Había un cuadro en la pared: un lienzo antiguo hecho de claroscuros, del que ya no podía verse otra cosa que trazos de sombras. Todo se oscurecía lentamente, y él propuso encender una luz; pero ella movió con infinita dulzura la cabeza y le puso dos dedos en los labios, como para rogarle que no pronunciase más palabras. De manera que permanecieron callados junto a la ventana, el uno junto al otro, haciéndose compañía en la última claridad del último día.

Se estaba bien allí, pensaron. Aguardando inmóviles y tranquilosmientras veían desvanecerse mansamente todo. Jamás, hasta esa tarde, imaginaron que pudiera ser así, en aquella inusitada paz desprovista de miedo o remordimientos. Alzaron la vista al mismo tiempo para mirar arriba, sobre la ciudad. En el cielo sin nubes ni viento, cuyo color cambiaba del rojizo nacarado a un azul cada vez más oscuro, más allá de la línea de edificios y tejados que se recortaba en el horizonte de la ciudad, se deshacía la estela de condensación del último avión que había cruzado el cielo del mundo. Cuando bajaron de nuevo los ojos, la calle estaba casi vacía. Entre la última gente que se decía adiós en las aceras vieron rostros que se parecían a los de seres queridos muertos mucho tiempo atrás. Y cuando la luz decreció más y la ciudad empezó a velarse definitivamente de sombras, todavía les fue posible distinguir al extremo de la calle, a lo lejos, la rueda del kiosco de feria que seguía dando vueltas silenciosas en el parque vacío, con un niño solitario subido a uno de los caballitos.

Él abrió la boca para decir una última palabra que lo resumiese todo, pero ella volvió a ponerle los dedos sobre los labios. Luego, estrechándose contra él, lo besó por última vez. Después se apartó un poco y volvió a mirar la calle casi desierta, los últimos transeúntes alejándose despacio por las aceras. Sonaba todavía, a través de la ventana, la música apagada del viejo gramófono. A lo lejos, en el parque, los caballitos de feria seguían dando vueltas en la penumbra, aunque el niño había desaparecido. Eso fue lo único que hizo que él sintiera, por un instante, un estremecimiento de melancolía, o de incertidumbre. Ella pareció advertirlo y se enlazó de nuevo a su cintura. Entonces él movió la cabeza, resignado, mientras sonreía a las sombras que ya lo anegaban todo. Luego le pasó a ella un brazo por los hombros, estrechándola contra sí. Y de ese modo, abrazados, muy quietos y serenos, vieron extinguirse la última luz."

lunes, 2 de mayo de 2011

Y tú más

En estos tiempos de elecciones, en un tiempo de crisis y con políticos que dan de todo menos confianza, ha llegado a mis manos este artículo de opinión de Carmen Posadas de "Xl Semanal". Y creo que no podría explicarlo mejor...chapeau por ella.
Así que aquí lo dejo:

" Con elecciones en media España a la vuelta de la esquina, tiemblo al pensar en la sobredosis de política de vía estrecha que se nos viene encima. Pertenezco a esa generación para la que la lucha política era algo grande, vital, exaltante. Ahora casi parece mentira, pero hubo un tiempo en el que aún creíamos que nuestros dirigentes pensaban en nosotros, en el bien común. Un tiempo en el que uno tenía, al menos, la impresión de que su meta era mejorar las cosas, servir a la comunidad, cambiar el mundo. Claro que entonces no había políticos «profesionales» o apparátchiki. Me refiero a personas (como el presidente del Gobierno sin ir más lejos) que nunca han tenido actividad laboral fuera del ámbito de la política, con lo que eso implica. Por un lado, implica una obvia desconexión con ciertas realidades de los ciudadanos y, por otro, un apego desmedido al cargo, puesto que quedar fuera del poder significa irremisiblemente quedarse sin trabajo y, por tanto, sin medio de vida. Todo esto, unido a un encono cada vez más acusado entre los dos partidos principales, hace que las campañas electorales se hayan vuelto un rosario de acusaciones mutuas, diatribas y monsergas que hacen que a uno le den ganas de decir aquello de paren el mundo que yo me bajo. Sí porque, con la que está cayendo y con las situaciones angustiosas que vemos en la calle, lo único en lo que ellos piensan es en tirarse los trastos a la cabeza, sacarse trapos sucios e intercambiar insultos como niños estúpidos cuyo gran argumento ante las denuncias de los otros es decir «y tú más». ¿Que mi política es inoperante; mi partido, corrupto; mis ideas, absurdas; mi inteligencia, la de un mosquito? Y tú más, siempre «y tú más» como único razonamiento.

Visto lo visto, yo me pregunto a qué demonios se dedican esos carísimos estrategas, esos brillantes asesores de imagen a los que los partidos de uno y otro signo pagan un pastón por indicarles cómo enfocar sus campañas electorales. A lo mejor a ellos también los ha atacado el llamado «síndrome de la Moncloa». Ese que abduce a los políticos hasta tal punto que ya no son capaces siquiera de comprender lo que espera el pueblo de ellos. Y es que solo así se entiende que su enfoque de la campaña sea ese afán por compararse con el adversario de modo tan estúpido cuando lo que tendrían que hacer es distinguirse de él. O, lo que es lo mismo, hablar de lo que van a hacer ellos, no de lo que hacen o dejan de hacer los otros. Yo comprendo que es mucho más sencillo como estrategia recurrir a ese ardid infantil del «y tú más» que proponer nuevas ideas, entusiasmar con enfoques diferentes y esperanzar con un liderazgo tan inteligente como eficaz. Comprendo también que, en pasadas elecciones y en campañas electorales anteriores, recurso tan barato como este haya dado buenos resultados porque el viento soplaba a favor y la situación económica del país parecía sólida y próspera, de modo que bastaba con presentarse como menos malo que el adversario para salir elegido. Ahora, en cambio, no solo no es así, sino que su actitud parece una burla, una tomadura de pelo. Alguien, por tanto, debería decirles a los políticos de cada uno de los partidos, a todos los candidatos tanto regionales como nacionales y, por supuesto, a todos sus consejeros áulicos que tanto presumen de saber de mercadotecnia y estrategia electoral que ya basta de marear la perdiz y, por extensión, a todos nosotros. Que tiempos excepcionales requieren personas, si no excepcionales (eso ya sería demasiado pedir, visto el percal), que al menos sepan sintonizar con lo que la gente realmente necesita. Y que lo que necesita son soluciones, no palabras vacuas. Y menos aún «ytumases» e insultos tontos, una estrategia propia de niños de once años en un patio de colegio, pero indigna de personas que aspiran a regir los destinos de un país. ¿Pero es que nos han visto cara de tontos o qué? "

sábado, 30 de abril de 2011

23 de abril



Desde hace tiempo el 23 de abril ha sido una fecha especial en mi calendario.

Lo que no me esperaba es que fuera también cuando supiera lo que era realmente el amor. Tenía que conocerte en ese día…
No fue como en las películas. De ese modo suele salir mal. Ni flechazos, ni fuegos artificiales cayendo sobre nosotros, ni momentos mágicos que fácilmente pueden llevarte a ver sentimientos donde no existen.
Simplemente me hiciste reír y convertiste una cerveza rápida antes de irme al hotel, en una noche que no quería que terminara.

Han pasado ya tres años desde que nos conocimos y, aunque parezca increíble,  no ha pasado ni un día sin que me haya reído a tu lado, hasta en aquellos que parecía que no había lugar ni para una sonrisa…

No hay amor perfecto y eso es lo mejor. Siempre he pensado que la perfección lleva al aburrimiento. ¿Qué seríamos sin nuestros defectos?

He aprendido mucho contigo: que nunca se debe decir nunca, que lo imposible es posible, que se puede hablar sin palabras, que no tiene que doler para llamarlo amor…
Y he comprendido que la felicidad está en los pequeños momentos, y a veces llega en pequeñas dosis llenas de miradas cómplices y bromas que nadie entiende excepto nosotros.

No echo de menos dormir sola, pero sí que echaría de menos tus abrazos y tus caricias cuando me acuesto a tu lado.
A veces tu voz llena demasiado los ratos de silencio que necesito, aunque sé que jamás quiero dejar de escucharla…

Hace tres años firmamos un contrato sin saberlo y sin buscarlo. Un contrato que no se romperá mientras sigas haciéndome reír todos los días, amándome a tu manera (que para mí es la mejor), bailando sin seguir el compás, dejándome volar aunque te cueste  y apoyándome en mis sueños, aunque los veas inalcanzables.

Hoy, como cada 23 de abril, he recibido un libro y una rosa como regalo de aniversario tuyo: un hombre imperfecto, corriente, indefinible bailarín, cabezota…en fin, una maravillosa persona que posee un corazón lleno de bondad, una inteligencia que a veces me sorprende, unos ojos preciosos que nunca se cansan de mirarme y unas manos suaves que nunca se cansan de acariciarme…

¿Qué más puedo añadir? Que no hay nada mejor en esta vida que decir a alguien «te quiero», sabiendo con toda seguridad que te va a contestar «yo también».

jueves, 14 de abril de 2011

Espejismo Humanitario

No escribo mucho mi opinión sobre los libros que leo. Es algo de lo que me arrepiento y me gustaría haberlo hecho desde el principio del blog.
En mi caso, aprendo mucho de la lectura, de la buena e incluso de la mala.
Espero hacerlo más a menudo a partir de ahora.
Hace pocos meses, llegó a mis manos por recomendación, un libro que me ha parecido muy interesante: “El Espejismo Humanitario”, de Jordi Raich (Ed. Debate, Barcelona, 2004).

Jordi Raich ha dedicado casi toda su vida a la solidaridad, dentro de las Organizaciones No Gubernamentales. Y quien mejor que él para mostrar las luces y las sombras de ser solidari@.
Como muestra, su conclusión en dicho libro:
“Los humanitarios tienen que dejar de mirarse al ombligo, ser más modestos y perder el miedo a ser más autocríticos. Nadie mejor que ellos para poner en tela de juicio el mundo de la solidaridad y sacar a la luz sus grandezas y sus miserias. A la larga, ello ha de redundar en una ayuda más modesta, creíble, transparente, profesional y eficaz. Es lo menos que podemos hacer para intentar dar una vida digna a 3.000 millones de personas cuyo futuro comienza al alba y termina al anochecer.”

He disfrutado mucho leyéndolo, no sólo por el contenido, sino por la manera que tiene Jordi Raich de contarlo.
Pena de haberlo descubierto tan tarde, con tantos años aguantando a tantos culturetas y solidarios de pacotilla que me he encontrado en esta vida.
Sobretodo durante un tiempo que me moví por unos círculos donde abundaban las buenas palabras y los pocos hechos.
Son muchas las anécdotas que tengo para ridiculizar a aquellos que presumían de su solidaridad con los demás, para presumir de ser mejores personas que tú.
Dentro de mi humilde experiencia, me he topado con cada personaje.
Recuerdo en especial una MUJER que se declaró “insumisa” cuando aún existía la obligación de hacer la mili y la insumisión era condenada con la cárcel. Miraba con superioridad a las demás, porque no teníamos “narices” para hacer semejante declaración. Ella era más “guay”. Y también muy fácil. Si hubiera tenido un buen par, es decir, si fuera hombre, a ver si hubiera gritado no cuando la “llamaran a filas”. Era de ese grupo, por llamarlo de alguna manera. Es sencillo hablar y opinar cuando no tienes que sufrir las consecuencias. Dicho grupo era fácil de reconocer. Y también era divertido verlos desde la barrera, por qué no decirlo. Esa gente tan superintelectual, tan supercultureta, tan supersolidaria, desde la distancia.
Esos dos hombres que en un bar de España casi llegaron a las manos, discutiendo sobre si era mejor ser castrista que anticastrista. Iros a vivir a Cuba y mostrad allí vuestras opiniones, a favor y en contra, y luego me lo contáis.
También había personas solidarias de verdad. Aunque curiosamente, las que realmente aportaban su granito de arena para mejorar el mundo, eran las que menos presumían de ello. Gente que vivió las consecuencias, con lo bueno y con lo malo, de sus opiniones y de sus acciones. Y no se consideraban mejores o peores personas. Simplemente decidieron que querían ayudar, y lo hicieron. Unos se apuntaron a ONGs y viajaron (algunos siguieron, otros lo dejaron). Otros se quedaron y decidieron intentar cambiar las cosas, pero comenzando por su “casa”, aunque fuera una pequeña ciudad y no saliera en los medios de comunicación.

Y hablando de medios de comunicación...interesante el enfoque que le da al tema Jordi Raich sobre como manipulan la información, reflejando algo que es duro pero real: no todo lo que vemos en los informativos, por ejemplo, es real...

En resumen, si queréis sentiros más solidarios, si pensáis que no hacéis lo suficiente, si alguna vez os preguntáis si estáis haciendo algo o podíais hacer algo más por la humanidad…leed este libro. Porque la solidaridad tiene su cara y su cruz… 

martes, 12 de abril de 2011

Razones para escribir

Tras un post como el anterior, y a manera de auto-complacerme, debo recordar las razones por las que sigo escribiendo.
A raíz de este enlace que publicó en el facebook mi querida Marichuy, Diez razones para escribir, comprobé que coincidíamos en varias. Supongo que es normal y los motivos que a algunas personas nos provoca escribir serán comunes en la mayoría de los casos, en mayor o menor medida.

Aunque caiga en el error de repetirme de algún post de “Escribo porque respiro”, aquí están mis razones:

1-     Que yo recuerde, la principal razón que me llevó a escribir, era para hablar de temas que por entonces no encontraba en otros libros y que me preocupaban, propios de la adolescencia.
2-     Por placer, aunque no lo llamaría placer erótico. Más bien es un placer difícil de explicar, hay que sentirlo. Crear una historia en tu cabeza, llevarla al papel y comprobar que has sabido escribirla y explicarla como pensabas…cuando terminas de escribir el final, lees todo lo escrito, corriges, relees y le das el “visto bueno”. Eso es placer…
3-     Por diversión. Escribir siempre me ha resultado divertido. Nunca ha sido una obligación ni mucho menos una tarea aburrida. Me divierte imaginar tramas, personajes y, a veces, hasta sorprenderme viendo hacia donde me lleva la historia a medida que voy escribiéndola. Si alguna vez no me sucediera esto, estoy segura de que lo dejaría.
4-     Porque me siento más viva que nunca cuando escribo. Y por tanto, cuando no lo hago, pienso que estoy viviendo a medias…porque no sería realmente yo.
5-     Porque quiero pensar que tengo un don, un talento, para ser escritora. A pesar de lo que piensen algunos, la escritura no es tarea fácil. No consiste en saber unir palabras, si no que hay que saber darlas un significado. Hay que saber redactar, tener buena ortografía (para mí es imprescindible) y sobretodo conseguir escribir algo que te guste a ti y a los demás: un comienzo, una trama y un desenlace. Un buen camino que lleve a un buen destino.
6-     Por reconocimiento y admiración, no. De hecho, tardé tiempo en enseñar mis relatos a unos pocos, y años en mostrarme a más personas, incluso desconocidas, como hago en este blog. Aunque claro que un dulce no amarga a nadie. A todos nos gusta gustar, en todos los ámbitos.
7-     Por creer que sirvo para algo en esta vida. Un buen motivo para seguir luchando, para seguir adelante, sobretodo en esas ocasiones en las que vivir se hace muy cuesta arriba. Dejar una huella, aunque sea pequeña.
8-     De las razones que expone Roland Barthes, la que más me gusta. Para satisfacer a mis amigos e irritar a mis enemigos. Un relato puede ser un buen regalo o una buena lanza envenenada…
9-     En ocasiones, como protesta ante la realidad en la que vivimos, en un mundo tan injusto y desequilibrado como este.
10-Y también porque, ante esta realidad, siempre es bueno tener un refugio de imaginación y fantasía, al que puedes huir y donde puedes aislarte. Un lugar en ninguna parte donde no molestar ni que te molesten.

Aquí mis diez razones principales, aunque no las únicas. Porque, día a día,  siempre surge una nueva razón para hacer lo que más te gusta en esta vida.

lunes, 11 de abril de 2011

Decepción con twitteratura

Hace dos semanas, se falló el concurso de twitteratura, organizado por hipermédula. Era su primera edición y lo cierto es que esperaba algo más de una iniciativa que en principio parecía interesante. No voy a explicar todas las bases del concurso, ya que he puesto el link y no le quiero dar mucha publicidad, ya que como leéis en el título de este post, al final resultó ser una decepción.
¿Decepcionada por qué no gané?. No, de hecho ni lo esperaba. Conozco lo suficiente el mundo de los concursos literarios para no esperar mucho de ellos, sobretodo porque el jurado era iberoamericano. Sí, porque a pesar de que esto pueda sonar ofensivo, no hablamos el mismo idioma. 

Tampoco es una crítica, cuando de hecho, se podía participar también con el portugués.
Con todo, habría sido muy extraño que un español ganara. Lo siento, cada día estoy más cansada de lo políticamente correcto y de que a la mínima te tachen de xenófoba o de racista. Cada vez existan más razones inexplicables para pedir perdón.
Pero sigamos con el concurso.

Sí, estoy tan decepcionada que hasta he pensado en la manera de retirar mis textos de allí. Porque me siento engañada y estafada.
Sé perder, estoy acostumbrada. Y reconozco que he leído tweets participantes buenos, muy buenos. Sin embargo, que me perdone, pero el autor del tweet ganador no está entre ellos.
Ante ustedes el ganador:
"Esta es la breve historia de un tweet que bajó y bajó por la pantalla hasta que desapareció".
¿Bueno, eh?. Tiene tantas cosas que sacar, tanto contenido, tanta historia...hay una niña de cuatro años en mi barrio que creó que me  contó algo parecido, pero en vez de un tweet era un pato...lo grandioso es que puedes poner cualquier palabra en lugar del tweet...¡y tendrá lógica!. Claro que la clave aquí para ganar es usar "tweet".


Veamos las opiniones del jurado y lo entenderéis. 
“A diferencia de la mayoría de los textos que sólo eran un microcuento tradicional, este autor sí se hizo cargo del formato específico. y no se resuelve en un final sorpresivo o anecdótico, sino que es simplemente fugaz, igual que un tweet.” Felipe Cussen.
“Este tweet es la síntesis entre el microrrelato y el twitter, es La Twitteratura en Sí!” Ivana Vollaro.

Lo he transcrito textualmente. No he añadido ni una coma.

Y aquí es donde me he llevado la decepción. La temática era libre y perdónenme señores, yo interpreté que era un relato hiperbreve. Si hubiera sabido que tan sólo con poner tweet iba a tener posibilidades…un breve ejemplo:
“Entre tweet y yo hay cientos de followers que nos separan”
“Retwitteame si aún me echas de menos y entonces no te seguiré mandando tweets con mis palabras rotas”

Tonta de mí, repito, que pensaba que era un concurso de relatos hiperbreves y de temática libre. Por supuesto, ni gané, ni obtuve mención, ni tan sólo quedé entre los mejores 100 tweets.

Este post espero que lo lean los amigos que me dicen que por qué no me presento a concursos literarios, que seguro que ganaría. Porque me niego a gastar tiempo e imaginación en intentar escribir el mejor relato que puedo y ver estos resultados. No solamente no ganas, si no que puedes comprobar, como en este caso, que el ganador tiene baja calidad. Para gustos se hicieron los colores.
Todo sumado y añadiendo que mi compromiso con la literatura es serio, a esto le han seguido días de impotencia y de bajada de autoestima y seguridad en mí misma, preguntándome si realmente sirvo para esto…

De ahí, que haya esperado varios días para escribir mi opinión sobre este pseudo concurso (en el que por supuesto no volveré a participar). Si lo hubiera escrito al día siguiente del fallo del concurso, estaría aún más cargado de veneno.

Después de todo lo dicho, y puesto que este es mi blog, aquí tenéis los tweets con los que participé en twitteratura, y que a mí naturalmente, me gustan. Juzgad y dad veredicto:

Un instante fugaz bastó para saber que iba a amarle el resto de mi vida. Por eso, le busco en los ojos de todos los hombres. 

Maldito seas, escritor. Maldito, sí, por robarme frases que aún no se me había ocurrido escribir…

Siempre deseó pasar desapercibido, es lo que más deseaba en el mundo. Un día, al fin lo consiguió: se volvió invisible.

Escribió tanto en su vida, tanto, que cuando realmente tuvo algo que decir, ya no la quedaban palabras...

lunes, 28 de marzo de 2011

Muy pronto en sus pantallas

Muy pronto en sus pantallas...de ordenador y en este blog hablaré sobre Albert Espinosa, sobre los blogs y las redes sociales, sobre mi decepción con twitteratura, sobre el por qué sigo escribiendo a pesar de todo y de todos...y caerá un relato, probablemente.
¿Cuándo?. Cuando la tecnología y el tiempo me dejen.
Un poco de paciencia, he prometido actualizar a menudo, y soy de aquellas personas que cumplen sus promesas.

Mientras tanto, me pregunto: ¿cuándo Blogger hará una aplicación para los móviles Symbian?. Algunos estamos esperando ansiosos...

En la espera, prometedme ser felices y no os olvidéis de mí. Y recordad que las promesas no se rompen.

domingo, 27 de marzo de 2011

Feliz día mundial del teatro

Queda una hora para que comience la función. Los nervios están a flor de piel.
Los actores charlan en los camerinos, mientras les maquillan, les peinan y dan los últimos retoques al vestuario.Tras meses de ensayos, prefieren no pensar en los pequeños errores que surgieron en el general.
El director se pasea de un lado para otro, comprobando que todo esté bien, intentando ocultar su nerviosismo ante el resto del equipo. Se sienta en una butaca al lado de la escritora, que sueña despierta y espera ansiosa el momento de ver la historia que ha imaginado en su cabeza encima del escenario, con personajes de carne y hueso. Es la primera vez que ha escrito un guión original y no se ha dedicado a versionar obras escritas por otros. Por tanto es la primera vez que se ha enfrentado a una hoja en blanco, sin tener la mínima idea de lo que opinarán los espectadores. Es por lo que ha decidido que hoy, día del estreno, estará entre bambalinas y que será lo último que escriba para teatro si resulta un fracaso. Los lectores no la dan tanto miedo, no tiene que enfrentarse a ellos cara a cara.

Cuando queda media hora, todo se vuelve silencio, un silencio lleno de tensión, y roto solamente por alguna orden o alguna frase a recordar del guión...
Los empleados del teatro se colocan en su sitio y abren las puertas del teatro a la hora señalada.
La gente entra expectante.
Detrás del telón se contiene la respiración. Los nervios van aumentando. Uno de los actores hace un comentario jocoso a los demás, intentando liberar un poco la tensión. Una de las actrices se ríe y aparenta tranquilidad, aunque en realidad una parte de ella desearía salir corriendo de allí. Solamente la detiene un pensamiento: saber que una vez que pise las tablas del escenario, todo irá bien. Y luego lo que deseara será que no termine la función. Siempre la sabe a poco...y los aplausos del final lo curan todo.
El director da un último repaso, antes de desear mucha mierda a toda la compañía.

Mientras, los últimos espectadores van entrando. Algunos hablan, otros hojean el programa, unos pocos esperan callados. Dos amigas comentan la última obra que fueron a ver de este grupo teatral y confían en disfrutar de la misma manera. Pero no todos los que están ahí sentados son amantes del teatro: unos van invitados y otros obligados por sus acompañantes, mientras que otros con menos fortuna que se han quedado sin entrada harían un mejor uso de sus butacas...

Es la hora. Todos los actores se colocan en sus puestos, mientras el murmullo del público se va apagando y una voz en off avisa de que el espectáculo está a punto de comenzar y  que por lo tanto, se pide silencio absoluto, y que se apaguen los móviles y cualquier alarma de reloj o similar que pueda molestar.

Se abre el telón y comienza la magia...encima y bajo el escenario.

Para todos los que de alguna manera hemos disfrutado de este maravilloso arte que es el teatro, desde fuera y/o dentro...¡FELIZ DÍA MUNDIAL DEL TEATRO!

" El teatro no puede desaparecer porque es el único arte donde la humanidad se enfrenta a sí misma."
Arthur Miller


sábado, 26 de marzo de 2011

Nos ha dejado la gata de los ojos violeta


Con retraso por las no tan avanzadas tecnologías, mi sincero homenaje a la bella gata de los ojos violeta, una mujer que era imposible que pasara desapercibida tanto dentro como fuera de la gran pantalla.
Para mí siempre será la gata sobre el tejado de zinc. Un tejado de zinc caliente y una gata herida irremediablemente enamorada de un hombre atormentado y tormentoso, pero ¿quién podía resistirse a él?. Como no sentirse un poco gata al menos con esta película. Una gran película con grandes actores.

Si la envidié en otro momento, fue en "Gigante", por ser el bello deseo de James Dean...Que ganas de haber estado un poco en tus zapatos, y ser testigo de aquellas confidencias entre los dos...


Es curioso pensar que pocos quedan de aquella gloriosa etapa de Hollywood. Algunos nos dejaron muy pronto, otros nos han acompañado más.
Lo que está claro es que aquellos tiempos llenos de glamour ya no volverán...
Las "estrellas" de ahora ni de lejos brillan como las de antes. Ni el "photoshop" lo consigue.



Nos ha dejado Elizabeth Taylor, que fue una superviviente, un ejemplo vivo de lo que la gente puede pasar y sobrevivir, tal como ella se definió en una ocasión.
Y me despido con otra gran frase que dijo en su momento: "Las ideas mueven el mundo sólo si antes se han transformado en sentimientos".


Descansa en paz, gran Elizabeth Taylor...ni me imagino el recibimiento que habrás tenido allí donde estés. 
Será una fiesta digna de los años dorados...

domingo, 6 de febrero de 2011

Sinde… sin decir ni hacer nada todos estaríamos mejor (II)

Bueno, como decíamos ayer…

Lo que me ocurrió el viernes por la tarde: cometí un error. Haciendo zapping, descubrí que estaban echando una serie que me gusta, “Como conocí a vuestra madre”, y un episodio que no había visto, ya que tampoco es de las que sigo asiduamente. Y me quedé viéndola. Lo malo es que la echaban en Neox, una de las cadenas de Antena-anuncios-3. Craso error. A los cinco minutos ya daban paso a publicidad, cortando un diálogo por la mitad (algo propio si ves algunas de las “segundas” de esta cadena). Me pude ir a duchar, prepararme un café y todavía tuve que esperar. No calculé el tiempo, pero estoy segura de que los anuncios duraron más que un capítulo normal de esta serie…

Paremonos a pensar: ¿cuántos minutos de nuestra vida hemos perdido esperando a que comenzara o continuara una serie?. Sin contar con tantas otras veces que tienes que tragarte quince o veinte minutos de pausa publicitaria para ver los últimos CINCO minutos de la serie o película de turno…

Pues bien, un buen día apareció internet, y con él, páginas que te ofrecían una atrayente posibilidad: no sólo podías ver capítulos enteros de series sin pausas, si no que podías verlos cuando y como quisieras. Sin más esperas, sin más pausas aburridas, sin más ojeras por empezar a ver una serie a las diez y tener que esperar a las doce de la noche para llegar al final…

Yo comencé esta costumbre con “Perdidos”. La razón principal, aparte de lo ya mencionado, los mareos que dieron de horarios y de días. Y además descubrí algo “nuevo” que no podías hacer en la televisión: poder ver las series en versión original subtitulada.

Y sí, soy fiel a seriesyonkis. No sólo puedo ver las series cuando y como quiero, si no que también puedo disfrutar de las de antaño. Casi, casi, a la carta. Y lo mejor de todo, en su orden (no como prefiera emitirlos la cadena) y sin ver más de una vez un capítulo, a no ser que desee hacerlo.

Pero llegó la “ley Sinde” y la señora ministra dijo (y sigue diciendo) que esta clase de páginas se lucran del trabajo de otros. ¿Conclusión?. Hace algunos meses se cierran dichas páginas, incluida seriesyonkis. Me alegra saber que esta vez se hayan sabido cubrir las espaldas.

Y ahí va lo que me gustaría decir a la cara de la guionista, directora y creadora Mª Angeles González Sinde: bien, te compro el tema de la música, los libros, las películas…pero, ¿qué daño hace ver las series on line?. A los creadores pienso que no (sobretodo si hablamos de series norteamericanas). ¿A quién hacemos daño?. ¿A los publicistas que ya no nos hinchan las narices con sus anuncios?. ¿A las cadenas que se lucran de las audiencias y sobretodo, de la publicidad?.

Señora Sinde: ¿estamos hablando de cultura o estamos hablando del oscuro caballero don dinero?. ¿Quiénes están perdiendo más dinero, los creadores o todos los vampiros que giran alrededor de ellos (discográficas, editoriales, productoras, etc), aprovechándose de la creatividad ajena?. ¿Por qué no hace una ley para bajar los precios de los libros, del cine, de los discos?. ¿Por qué no una ley que impida la publicidad abusiva y el maltrato de las cadenas a las series y a las películas?.

Me preocupa realmente la cultura y creo que internet hace más bien que mal por ella.

Y si en un futuro lograra publicar algún libro (casi imposible), espero seguir como ahora, preocupándome más porque me lean más personas, aunque gane menos dinero. Y si, podría ocurrir. Si usted escribe guiones y dirige películas, cualquiera puede hacerlo. Aunque no tengamos su suerte, que de dormida tiene poco…

Podría decirla más cosas, pero tengo claro que mi opinión y la de muchas otras personas, no la importan en absoluto.

¿Por qué no aprovecha su puesto y hace realmente algo por la cultura?. Puede comenzar por dejar de escribir y de dirigir. No diga nada, señora, no haga nada tampoco. Todos estaríamos mejor…

sábado, 5 de febrero de 2011

Sinde...sin decir nada ni hacer nada todos estaríamos mejor

Aunque mi propósito era retomar este blog con una historia capturada, un suceso ocurrido ayer por la tarde me obliga a escribir este artículo “pérez-revertiano” (vamos, un artículo sin remilgos donde digo lo que opino, guste o no, y de paso me quedo más tranquila después de escribirlo).

Se ha escrito y protestado mucho por la dichosa “ley Sinde”, y yo no me pienso quedar callada sin dar mi opinión.

Lo reconozco, soy de las personas que caí en la trampa. Pensé que era bueno que el ministerio de cultura estuviera en manos de alguien del “gremio”. Claro que no he tardado en darme cuenta de que si la señora Mª Angeles González Sinde está en el Gobierno, es porque aparte de directora, guionista y escritora, también es política. Y en la mayoría de las ocasiones, eso no es bueno…

Porque no nos vamos a engañar, no está donde está por ser de las mejores autoras de este país. No admiro precisamente su trabajo, aunque sí su suerte, por haber llegado a donde ha llegado sin demasiado talento. Es mi opinión, claro. Y muy personal. Porque perdí dos horas de mi vida viendo una lamentable película suya (cuyo nombre ni quiero recordar) y eso hizo que entrara directamente en mi lista negra. Ninguno de los buenos guiones supuestos que ha escrito la salvarán de estar inscrita ya para la eternidad. Seamos serios: ¿qué se puede esperar de alguien que siendo ministra de Cultura escribe el guión de una película como “Mentiras y Gordas”, de bajísima calidad pero bastante comercial?. ¿Esa es la cultura que representa?.

Pero centrémonos en su carrera política. Vamos a creernos que la “ley Sinde” vino sólo de su cabecita con alas (aunque me juego el cuello sin miedo a perderlo que no es así). Un día se despertó y pensó: “tengo que luchar por mis camaradas artistas”. Podía haber hecho cantidad de cosas más útiles por la cultura y por los autores.

Ella en cambio decidió atacar a internet. Personalmente pienso que a la pobre no se le da bien el tema de las nuevas tecnologías y decidió vengarse…

Resulta que parece ser que el problema mayor que tiene la cultura es la descarga gratuita de archivos. Vamos, que tranquiliza saber que antes de internet, los artistas vivían de maravilla y todo iba sobre ruedas. Hasta que los malvados navegantes empezaron a hacer de las suyas…un plan malicioso cuyo único fin es acabar de una vez con todas con la cultura y por extensión, con todos los creadores…

No tiene nada que ver con el precio alto de los libros, de los discos ni del cine. No.

La señora ministra podría preocuparse un poco más en hacer algo para que el acceso a la cultura se haya convertido en un artículo de lujo.

Yo lo siento, pero no puedo permitirme con mi situación económica comprarme libros (salvo en ocasiones especiales), ni comprarme discos (es un gasto extraordinario o un regalo) ni ir al cine o al teatro (ni recuerdo cuando fue la última vez que disfruté de una película en pantalla grande o una obra teatral).

Con todo eso, yo me quiero centrar en el suceso ocurrido ayer por la tarde, en las series, y en particular, en una página que sigo y que disfruto, series yonkis.

Pero como me he enrollado (mi especialidad), lo tendré que dejar para otro post que publicaré mañana.

Continuará…

martes, 1 de febrero de 2011

De vuelta con la mochila cargada

Es lo que tiene la vida...la noche no dura eternamente y el día acaba llegando.
Del mismo modo que las nubes grises no permanecen siempre, y tarde o temprano sale resplandeciente el sol. Y si hay suerte, hasta aparece el arco iris para recordarnos que el mundo está lleno de colores.

Es así. Cuando ya ni confíes en que surja ni un misero rayo de luz, esta te ilumina por completo.

Entonces piensas que nunca tienes que perder la esperanza, porque cuando menos te lo esperas, lo inesperado surge sin buscarlo.

En resumen, he vuelto. Y esta vez amenazo con quedarme para un largo tiempo.

Me alegro de estar de vuelta, con la mochila cargada de ideas y de historias.

Amén.