sábado, 5 de febrero de 2011

Sinde...sin decir nada ni hacer nada todos estaríamos mejor

Aunque mi propósito era retomar este blog con una historia capturada, un suceso ocurrido ayer por la tarde me obliga a escribir este artículo “pérez-revertiano” (vamos, un artículo sin remilgos donde digo lo que opino, guste o no, y de paso me quedo más tranquila después de escribirlo).

Se ha escrito y protestado mucho por la dichosa “ley Sinde”, y yo no me pienso quedar callada sin dar mi opinión.

Lo reconozco, soy de las personas que caí en la trampa. Pensé que era bueno que el ministerio de cultura estuviera en manos de alguien del “gremio”. Claro que no he tardado en darme cuenta de que si la señora Mª Angeles González Sinde está en el Gobierno, es porque aparte de directora, guionista y escritora, también es política. Y en la mayoría de las ocasiones, eso no es bueno…

Porque no nos vamos a engañar, no está donde está por ser de las mejores autoras de este país. No admiro precisamente su trabajo, aunque sí su suerte, por haber llegado a donde ha llegado sin demasiado talento. Es mi opinión, claro. Y muy personal. Porque perdí dos horas de mi vida viendo una lamentable película suya (cuyo nombre ni quiero recordar) y eso hizo que entrara directamente en mi lista negra. Ninguno de los buenos guiones supuestos que ha escrito la salvarán de estar inscrita ya para la eternidad. Seamos serios: ¿qué se puede esperar de alguien que siendo ministra de Cultura escribe el guión de una película como “Mentiras y Gordas”, de bajísima calidad pero bastante comercial?. ¿Esa es la cultura que representa?.

Pero centrémonos en su carrera política. Vamos a creernos que la “ley Sinde” vino sólo de su cabecita con alas (aunque me juego el cuello sin miedo a perderlo que no es así). Un día se despertó y pensó: “tengo que luchar por mis camaradas artistas”. Podía haber hecho cantidad de cosas más útiles por la cultura y por los autores.

Ella en cambio decidió atacar a internet. Personalmente pienso que a la pobre no se le da bien el tema de las nuevas tecnologías y decidió vengarse…

Resulta que parece ser que el problema mayor que tiene la cultura es la descarga gratuita de archivos. Vamos, que tranquiliza saber que antes de internet, los artistas vivían de maravilla y todo iba sobre ruedas. Hasta que los malvados navegantes empezaron a hacer de las suyas…un plan malicioso cuyo único fin es acabar de una vez con todas con la cultura y por extensión, con todos los creadores…

No tiene nada que ver con el precio alto de los libros, de los discos ni del cine. No.

La señora ministra podría preocuparse un poco más en hacer algo para que el acceso a la cultura se haya convertido en un artículo de lujo.

Yo lo siento, pero no puedo permitirme con mi situación económica comprarme libros (salvo en ocasiones especiales), ni comprarme discos (es un gasto extraordinario o un regalo) ni ir al cine o al teatro (ni recuerdo cuando fue la última vez que disfruté de una película en pantalla grande o una obra teatral).

Con todo eso, yo me quiero centrar en el suceso ocurrido ayer por la tarde, en las series, y en particular, en una página que sigo y que disfruto, series yonkis.

Pero como me he enrollado (mi especialidad), lo tendré que dejar para otro post que publicaré mañana.

Continuará…

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