jueves, 14 de abril de 2011

Espejismo Humanitario

No escribo mucho mi opinión sobre los libros que leo. Es algo de lo que me arrepiento y me gustaría haberlo hecho desde el principio del blog.
En mi caso, aprendo mucho de la lectura, de la buena e incluso de la mala.
Espero hacerlo más a menudo a partir de ahora.
Hace pocos meses, llegó a mis manos por recomendación, un libro que me ha parecido muy interesante: “El Espejismo Humanitario”, de Jordi Raich (Ed. Debate, Barcelona, 2004).

Jordi Raich ha dedicado casi toda su vida a la solidaridad, dentro de las Organizaciones No Gubernamentales. Y quien mejor que él para mostrar las luces y las sombras de ser solidari@.
Como muestra, su conclusión en dicho libro:
“Los humanitarios tienen que dejar de mirarse al ombligo, ser más modestos y perder el miedo a ser más autocríticos. Nadie mejor que ellos para poner en tela de juicio el mundo de la solidaridad y sacar a la luz sus grandezas y sus miserias. A la larga, ello ha de redundar en una ayuda más modesta, creíble, transparente, profesional y eficaz. Es lo menos que podemos hacer para intentar dar una vida digna a 3.000 millones de personas cuyo futuro comienza al alba y termina al anochecer.”

He disfrutado mucho leyéndolo, no sólo por el contenido, sino por la manera que tiene Jordi Raich de contarlo.
Pena de haberlo descubierto tan tarde, con tantos años aguantando a tantos culturetas y solidarios de pacotilla que me he encontrado en esta vida.
Sobretodo durante un tiempo que me moví por unos círculos donde abundaban las buenas palabras y los pocos hechos.
Son muchas las anécdotas que tengo para ridiculizar a aquellos que presumían de su solidaridad con los demás, para presumir de ser mejores personas que tú.
Dentro de mi humilde experiencia, me he topado con cada personaje.
Recuerdo en especial una MUJER que se declaró “insumisa” cuando aún existía la obligación de hacer la mili y la insumisión era condenada con la cárcel. Miraba con superioridad a las demás, porque no teníamos “narices” para hacer semejante declaración. Ella era más “guay”. Y también muy fácil. Si hubiera tenido un buen par, es decir, si fuera hombre, a ver si hubiera gritado no cuando la “llamaran a filas”. Era de ese grupo, por llamarlo de alguna manera. Es sencillo hablar y opinar cuando no tienes que sufrir las consecuencias. Dicho grupo era fácil de reconocer. Y también era divertido verlos desde la barrera, por qué no decirlo. Esa gente tan superintelectual, tan supercultureta, tan supersolidaria, desde la distancia.
Esos dos hombres que en un bar de España casi llegaron a las manos, discutiendo sobre si era mejor ser castrista que anticastrista. Iros a vivir a Cuba y mostrad allí vuestras opiniones, a favor y en contra, y luego me lo contáis.
También había personas solidarias de verdad. Aunque curiosamente, las que realmente aportaban su granito de arena para mejorar el mundo, eran las que menos presumían de ello. Gente que vivió las consecuencias, con lo bueno y con lo malo, de sus opiniones y de sus acciones. Y no se consideraban mejores o peores personas. Simplemente decidieron que querían ayudar, y lo hicieron. Unos se apuntaron a ONGs y viajaron (algunos siguieron, otros lo dejaron). Otros se quedaron y decidieron intentar cambiar las cosas, pero comenzando por su “casa”, aunque fuera una pequeña ciudad y no saliera en los medios de comunicación.

Y hablando de medios de comunicación...interesante el enfoque que le da al tema Jordi Raich sobre como manipulan la información, reflejando algo que es duro pero real: no todo lo que vemos en los informativos, por ejemplo, es real...

En resumen, si queréis sentiros más solidarios, si pensáis que no hacéis lo suficiente, si alguna vez os preguntáis si estáis haciendo algo o podíais hacer algo más por la humanidad…leed este libro. Porque la solidaridad tiene su cara y su cruz… 

1 comentario:

  1. http://www.tusrelatos.com/relatos/un-viatge-no-tan-solidari-al-senegal-un-viaje-no-tan-solidario-al-senegal

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