viernes, 10 de junio de 2011

Nada

"Nada" de Mia Font, Captura

Hay que joderse…
Un año y medio y lo único que me queda es esto: nada.
Si ella estuviera aquí seguro que me estaría gritando con su voz chillona porque no recuerdo el tiempo exacto que hemos estado juntos.  También se alegraría al saber cuanto me molesta el silencio que reina ahora en mi casa.
Es increíble como puedes echar de menos cosas y personas que antes te molestaban.

Al menos ahora puedo fumar donde quiera. Para celebrarlo he fumado en cada habitación, incluido el baño. Y he acompañado cada cigarrillo con una cerveza, dejando los botellines por todas partes; y por supuesto, no he tenido que preocuparme de hacerlo sobre un posavasos.
Y aquí estoy, borracho, fumando en la cama y observando una caja vacía. No es un mal sábado por la noche…

Hemos roto. Bueno, más bien ella me ha dejado. Aunque he decidido que a mis amigos les diré que he sido yo. Total, nunca se enterarán de la verdad. Ella no se hablaba con ninguno de ellos.
No sé si es el alcohol que me tiene anestesiado, pero lo cierto es que no siento nada, nada en absoluto. Se supone que después de una ruptura debería estar triste, enfadado…puede ser que hasta aliviado. Si tuviera que decantarme por algún sentimiento, sería este último. Y es extraño, porque algo debía de sentir por esa mujer. No es que haya sido la única que haya estado en mi casa, pero sí la única que ha vivido en ella y no he invitado a que se marchara a la mañana siguiente (siempre he pensado que es de muy mala educación despachar a alguien nada más echar un polvo).

Polvo…maldita sea. ¿Quién va a limpiar ahora, tendré que volver a hacerlo yo?
Ya empezamos, ya la estoy echando de menos. Salir con una maniática de la limpieza tiene sus ventajas, al fin y al cabo.
Claro que mucho no me queda para limpiar. Se ha llevado la mayoría de los muebles. Cuando algún amigo me contaba que después de romper con su pareja, no podía resistir ver la casa tan vacía sin ella, no pensaba que se refería a esto.
Esa idea suya de renovarlo todo para convertir mi picadero de soltero en un hogar para los dos me va a salir más caro de lo que me había imaginado.
Me dejó el jueves por la tarde. Con toda la mala intención, porque sabe que es mi día favorito de la semana. Me dijo que estaba muy cansada de tirar sola de una relación, de no comprometerme, de no escucharla. Algo de razón tiene porque me estuvo recriminando cosas durante más de una hora y no hice mucho caso al resto de la conversación. Como habla la condenada…

Eso sí, muy cansada no estaría, porque cuando volví el viernes por la tarde del trabajo, ya se había llevado todas sus cosas. Incluido mi sillón, un precioso y cómodo sillón de masaje donde he pasado los mejores momentos de nuestra relación: ese tacto, esa forma de conseguir que me relajara, que me evadiera de la realidad…él sí que me entendía y conocía mis necesidades. Juntos hemos pasado tanto: la primera y segunda temporada de “Californication”, todas las de “Los Soprano”…y la final del Mundial. Ese sí que fue grandioso para los dos: con amigos, con cigarrillos, con cervezas…y sin ella. Una inolvidable noche.
Y me pregunto, ¿para qué querrá ella ese sillón si nunca lo usó? Ella lo pagó, pero yo lo disfruté: es más mío que suyo, sin ninguna duda.
Menos mal que ha tenido el detalle de dejar la nevera. Tomar las cervezas calientes, eso sí que no podría soportarlo.

Parece ser que dentro de una ruptura de pareja hay una regla no escrita y por supuesto inventada por las mujeres: hay que devolverse los regalos, y para ser más concretos, lo que cada uno ha comprado se lo queda.
Lo que me lleva de nuevo a mi caja vacía. Se supone que pensaba que tenía gracia dejarla en mi habitación con una nota: «lo que has aportado tú a la relación, pedazo de cabrón». 
Es que le gusta mucho la poesía a la chica. Y siempre ha sido muy dramática. No se cansaba de decirme que era poco detallista, que nunca le regalaba nada.
¿No le parecía suficiente regalo mi amor? Es lo que la contestaba cuando me olvidaba de su cumpleaños y de los innumerables aniversarios: cuando nos conocimos, cuando nos besamos, cuando comenzamos a salir, cuando le dije que se viniera a vivir conmigo… Bueno, en realidad fue ella la que se instaló sin ser invitada a hacerlo, pero en esto también he mentido a mis amigos. No quería que pensarán que me estaba convirtiendo en un calzonazos dominado por una mujer. Prefiero que sigan creyendo que estaba enamorado. 

Querían venir a casa, no sé bien si a consolar a un amigo jodido o a celebrar que ya no la tienen que soportar más. Les he dicho que no. Estaría bien beber mientras hablamos y vemos algo por la televisión, pero tendrían que sentarse en el suelo de un salón vacío, y eso puede romper cualquier amistad, por fuerte que sea.

Lo que me recuerda que esta noche echaban una película que tenía ganas de ver. Pero esa silla de playa parece tan incómoda…
Este sábado sería distinto si siguiéramos juntos. Ella me habría hecho esos canelones de carne que tan buenos le salen, yo se lo habría agradecido a mi manera en la cama y después de mi cigarrillo de rigor en la terraza, nos habríamos puesto a ver algo cómodamente en el salón. La vida ya no será lo mismo sin ella.

Quizás debería llamarla y pedirle que volviéramos.
¡Es que echo tanto de menos mi sillón de masaje!

7 comentarios:

  1. El egoísmo es el peor enemigo de una relación, creo

    ResponderEliminar
  2. Muy real. Me gusta mucho.

    Por cierto, no había comentado porque no me acordaba de entrar al blog, del mismo modo que ni he actualizado el mío desde el mes pasado. Pero tú deberías promocionarlo más. Es normal que no entre nadie después de la larga temporada que estuviste sin escribir. Ahora necesitas escribir, seguir con esta idea de las fotos que es muy buena y darle más promoción en facebook y twitter. Porque así como eres buena escribiendo, eres penosa dando a conocer tu trabajo. Si hace falta, bombardeanos con autopublicidad como hacen otros con sus blog. Es la única manera. Un beso!!

    ResponderEliminar
  3. Me gusta cuando piensas como un chico. xD
    ole!! ;)

    Esther.P

    ResponderEliminar
  4. Fermín: yo pienso que si no el peor, de los peores. Con todo, espero que hombres como los de mi historia, no haya muchos. :)

    Ethan: te voy a nombrar mi representante.:)
    Pensaré en el bombardeo, que tienes razón. Aunque yo pienso que en general, la gente ya no escribe ni lee tanto en blogs como antes.

    Esther: la verdad es que es divertido meterse en la mente de un hombre. Aunque me preocupa porque cuando soy "hombre", suelo ser bastante mala pieza...ja,ja,ja.

    Besos y gracias a los tres por pasaros por aquí.

    ResponderEliminar
  5. Hola! Me ha encantado la historia! Es muy divertida (a mí también me gusta como piensas como un chico!) y me parece que está muy bien escrita. Un abrazo!

    ResponderEliminar
  6. Te he encontrado por twitter y me ha gustado la entrada, es divertida, yo tampoco soporto beberme las cervezas calientes.
    Pásate por mi blog si quieres y echas un vistazo:

    http://aurelianoesmitortuga.blogspot.com/

    ResponderEliminar
  7. ¡Hola a las dos!

    Carla, gracias. No sé si tendría que preocuparme de que se me dé tan bien pensar como un chico. Ja,ja,ja.

    Suicida: muchas gracias. Me pasaré por tu blog.
    :-)

    ResponderEliminar