sábado, 8 de diciembre de 2012

Siguiendo tu rastro

«Siguiendo tu rastro»
Mari Cruz Pérez


Los miedos y las dudas han resultado ser malos compañeros de viaje. Estuviste esperando, esperándome, y no me percaté de que se estaba agotando el tiempo y tu paciencia.

Tú has desaparecido y contigo todas tus palabras, todas tus caricias, todas tus miradas. Nada era suficiente para llamar mi atención, cualquier pretexto era bueno si conseguías unos minutos conmigo.
Y yo me dejaba seducir sin acabar de entregarme, tomándolo todo como un juego al que me gustaba ganar. Me encantaba dejarte con la miel en los labios, con la promesa de que quizás al día siguiente, solamente quizás, tomaríamos esa copa que teníamos pendiente.
Y así fueron pasando los días, las semanas, los meses... convencido de que sabías leer entre líneas, que sabías que tu amor era correspondido. ¿Acaso nunca te diste cuenta de cómo te miraba, cómo te sonreía, cómo te acariciaba?

Jugué mal mis cartas, ahora lo sé. Me niego a creer que ya es demasiado tarde para decirte cuánto te amo. Que no podré darte todos esos besos que guardé para el momento adecuado. Ese momento que nunca encontraba.
¿Cómo he podido ser tan estúpido, creyendo que siempre estarías allí?
He preguntado a todos nuestros amigos comunes. Ha sido inútil. Nadie sabe nada sobre ti. Parece que no tienes ningún interés en que te encuentren, en que te encuentre.
Ahora eres tú quien juega conmigo: al escondite; y te has asegurado de que sea el perdedor. Pero a estas alturas, deberías saber que nunca me ha gustado perder, sobretodo si el precio es tan alto.

Desde que te fuiste todo dejó de tener importancia. Porque un mundo sin tu presencia no tiene sentido. Por eso no me pienso rendir. Por eso no me importó dejar todo atrás.
Estoy siguiendo tu rastro. Te busco en todos los rincones, en todas las ciudades, en todas las mujeres que se cruzan conmigo en este camino que he decidido emprender y que terminará cuando vuelva a encontrarme con tu sonrisa.
¿Hay alguien que te haga sonreír ahora, alguien que ha ocupado mi lugar?; ¿dónde te escondes?; ¿sigues pensando en mí, sigues amándome, o ya me has olvidado?; ¿es qué encontraste por fin la ruta a ese castillo en el aire con el que soñabas, ese lugar donde no existe el dolor y sí el olvido? Preguntas sin respuesta que rondan por mi cabeza mientras camino por este desierto en que se ha convertido mi vida sin ti.

Imágenes que cuentan

Nueva sección en el blog: «Imágenes que cuentan».
No deja de ser lo mismo que «Historias capturadas»: relatos que nacen a partir de una fotografía. La única diferencia es que esta vez las fotos no salen de la página de Captura.
Por ello, he decidido separarlas y ponerlas en otro apartado.
La idea ya estaba rondando por mi cabeza hace tiempo. Pero cuando una amiga me pidió si la podía hacer una historia con una foto suya, me terminé de decidir.
Precisamente es la foto y el relato con el que voy a comenzar.
Así que, sin más preámbulos, hoy, 8 de diciembre, queda inaugurada «Imágenes que cuentan».
Poneros cómodos y disfrutad (o eso espero).

lunes, 26 de noviembre de 2012

Nadie sabe nada

Casi que no escribo este post sobre el preestreno (hay que dejarlo claro, preestreno, que no estreno, ¿verdad Berto?) de la obra «Nadie sabe nada» con Andreu Buenafuente y  Berto Romero, a la que acudí el pasado sábado en Cornellà.
¿La razón? O miento o me acusan de hacer la pelota.
Porque no tengo más que buenas palabras para este espectáculo.

De ponerle alguna pega...dura poco. Tampoco. Dura noventa minutos, aunque te quedas con ganas de seguir sentada en la butaca escuchando el diálogo entre estos ases del humor.
No voy a explicar mucho más que lo que ya hicieron ellos en la rueda de prensa.
El espectáculo se divide en tres partes: la primera, en la que mediante un intercambio de preguntas, intentan conocerse mejor el uno al otro; la segunda, donde comentan la actualidad del día; y la tercera y última, momento para responder las preguntas de los espectadores.
Todo eso bajo la batuta de la improvisación. Desde mi humilde opinión, así se demuestra quien posee suficientes tablas en un escenario: cuando se lanza al vacío sin una red de seguridad en forma de guión. Lo que hace también que el show sea diferente cada vez que se representa (sobretodo en su segunda y tercera parte, evidentemente).
Andreu y Berto juegan con la dialéctica entre ellos, pero haciéndonos partícipes a todos de sus conversaciones, mediante la risa y los aplausos principalmente.
Un combate lleno de preguntas y respuestas, con humor y sin violencia (aunque no puedo evitar acordarme del momento en que deciden parar un diálogo porque «si seguimos así, nos vamos a hacer daño»).

Podría alargarme más con mis argumentos, pero lo mejor es recomendar encarecidamente que vayáis a verlos. Porque en estos momentos de crisis sé que el teatro se ha convertido en un lujo. Sin embargo, es un lujo necesario. Necesitamos una buena ración de diversión y de risas para compensar los malos ratos que no podemos evitar. Y salir con una amplía sonrisa de un espectáculo no tiene precio.
Por lo tanto, creo que está claro. Hay que ir a ver «Nadie sabe nada». Todos saldremos sabiendo al menos que el sentido del humor se tiene o no se tiene.
Porque Andreu Buenafuente y  Berto Romero (y todo el equipo que los acompañan) se lo merecen. Porque nosotros nos lo merecemos.


viernes, 23 de noviembre de 2012

Cuando la música se convierte en enemigo

Tarde de viernes.
Me siento frente al ordenador, dispuesta a escribir un relato de la sección «Historias al son de una canción».
Al volver a casa, sonaba en la radio «I'll be your baby tonight» de UB40&Robert Palmer. 
Enseguida apareció la historia en mi cabeza, idónea para el fin de semana.

Horas por delante, la soledad necesaria para escribir... todo parecía perfecto para la escritura de dicho relato.
Pongo el disco de UB40 para buscar la canción protagonista de la historia.
Y me dejo llevar por su música, no precisamente tecleando y llenando de palabras la pantalla en blanco.
Mi cuerpo comienza a pedirme otra necesidad vital e importante: bailar. A ver quién puede resistirse a esa llamada de la naturaleza. No os asustéis, no voy a dar más detalles.
Disculpadme, pero que levante la mano quién no haya convertido su salón o habitación en una pista de baile y se haya montado su propia fiesta al son de la música. Y no me vengáis con que no tenéis edad ya para eso.

Sí, habrá quien piense: «vaya pérdida de tiempo». Por eso escribo este post. Para justificarme y no tener que decir que ha sido una tarde totalmente improductiva.

Algunos escritores prefieren el silencio, otros prefieren un lugar lleno de gente y conversaciones a su alrededor; y los hay, como yo, que tanto el silencio como el ruido en exceso me desconcentra y elijo la música como compañía de la inspiración. Personalmente me decanto por la clásica o el jazz: acompaña pero no distrae. 
Pero en ocasiones, como hoy, la música se convierte en un enemigo para la creación.
Por eso pido disculpas. No habrá ningún relato hasta la semana que viene.
Y como siempre, de todo se aprende una lección: no escuchar cierto tipo de música a la hora de escribir. Puede ser incompatible, y las musas llegarán, pero para ponerse a bailar contigo.
Buen fin de semana a todos. 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Esperar...sentada.

Según la RAE, esperar tiene varios significados:
1. Tener esperanza de conseguir lo que se desea.
2. Creer que ha de suceder algo, especialmente si es favorable.
3. Permanecer en sitio adonde se cree que ha de ir alguien o en donde se presume que ha de ocurrir algo.
4. No comenzar a actuar hasta que suceda algo.
5. Dicho de una cosa: ser inminente o inmediata.
6. Poner en alguien la confianza de que hará algún bien. 

Curiosamente, después de esto, se define la frase esperar sentado: «cuando parece que lo que se espera ha de cumplirse muy tarde o nunca.»

Es así: lo más probable es que si esperas algo o a alguien, tengas que esperar sentado. O sentada en mi caso.
Si además, lo que esperas o a quien esperas es importante para ti, seguramente tarde en llegar o no llegue nunca.
Es una de las curiosas bromas o bofetadas (según se mire) que nos depara la vida.
También se dice que quien espera, desespera. Gran verdad.
Gustave Flaubert dijo: «es necesario siempre esperar cuando se está desesperado, y dudar cuando se espera».

Espera, esperanza. La esperanza de que llegue lo esperado. 
Lo que me lleva a citar a otros dos autores. Según André Giroux, «el infierno es esperar sin esperanza»; mientras que Maurice Maeterlinck aconsejaba: «aprendamos a esperar siempre sin esperanza; es el secreto del heroísmo».
Pues yo lo siento, pero no tengo madera de heroína. Eso sí, si el infierno existe, seguramente que será una enorme sala con sillas incómodas donde esperas eternamente algo o a alguien. 

Porque (y siento repetir tanto la maldita palabra), la espera es una de las mejores torturas que ha inventado el ser humano.
Lo irónico es que la persona causante de dicha espera no es consciente de su crueldad e insensibilidad en la mayoría de las ocasiones. La razón es clara: para ella no tiene la más mínima importancia ese encuentro, esa llamada, ese correo, esa respuesta que tú con tanto anhelo estás aguardando.
Es la realidad cruda y dura a la que tarde o temprano te acabas enfrentando, a medida que el tiempo va consumiendo tu paciencia y tu esperanza. Pueden ser minutos, horas, días... hasta años. 
Pero todo tiene su lado positivo, aunque no lo parezca. 
Muchas veces aprendes la lección: los culpables de la espera no merecen la pena y hay que dejarlos en el olvido. Como ellos han hecho con nosotros. 

domingo, 11 de noviembre de 2012

Vecinitas

«Vecinitas»
Jordi Alcáraz
Fuente: Captura

¿Cuántas veces me han aconsejado que tengo que madurar?

De todos los consejos que he recibido, he tenido que hacer caso a este... maldita sea mi estampa.
Y aquí estoy, intentando guardar en cajas de cartón los mejores años de mi vida: los discos que sonaron en aquellas inolvidables fiestas; las fotos de las vacaciones locas con mis amigos; películas no recomendadas para menores de dieciocho años; mi cazadora de la suerte para ligar, que me queda pequeña pero soy incapaz de tirar, etc.
Odio las mudanzas. Y esta en particular, se me está haciendo insoportable.
Hace un año me enamoré. Y por desgracia, fui correspondido.
Que nadie se engañe. El amor a veces no es lo mejor que te puede pasar. Sobre todo cuando tu novia te dice la temible frase: «llevamos tiempo saliendo, deberíamos vivir juntos». Que en principio suena como una propuesta, pero no deja de ser una orden. No nos engañemos. Ellas siempre tienen la razón.
Y a pesar de que no hay papeles de por medio, sabes que es el momento de despedirte de tu soltería.
Porque, por supuesto, viviremos en su casa. Mi piso de soltero no le gusta: es pequeño, con menos armarios y más desorden.
Aunque lo que más le molesta es que tengo mejores vistas desde mi sofá.

Suena música enfrente. Mis vecinitas ya se han despertado. Cómo las voy a echar de menos. Mi novia, sin embargo, está encantada con mi pérdida.
Laura, Ana y Paqui, estudiantes universitarias.
Laura es la más simpática; Ana, la más seria; y Paqui, aunque tiene un nombre feo, es la más guapa de las tres. Una rubita, una morena y otra pelirroja: mis ángeles de Charlie particulares.
A algunas personas les molesta que las calles sean tan estrechas en mi barrio. A mí me encanta tener tan cerca a mis vecinitas. Principalmente cuando toca día de colada.
Qué se le va a hacer, así es la madurez: compromiso, seriedad y fidelidad. O dicho de otro modo: no ver más ropa interior que la de tu pareja.
Se acabaron las conversaciones desde el balcón, las invitaciones a tomar un café en su casa, las fiestas íntimas en la mía...
Todo ya es parte del pasado. En mi presente no hay cabida para este piso ni para mi vecindario.
Mi novia me ha sugerido (ordenado) que lo mejor que puedo hacer es romper todo vínculo con mi barrio. Y eso que no sabe, solo se imagina, lo estrechos que han sido los vínculos con mis vecinitas de enfrente. 
Hasta lloraron cuando me fui a despedir de ellas hace dos días. Querían organizarme una última fiesta como despedida. Pero claro, cuando uno decide volverse maduro, lo hace con todas las consecuencias. Mi regalo de consolación fue abrazar por última vez esos dulces cuerpecitos y recibir unos inocentes besos en cada mejilla.

Y aquí estoy, a una hora de que llegue el camión de mudanzas: con todo mi pasado guardado en cajas de cartón y celebrando mi inevitable futuro con la única compañía de una caja de cervezas y un porro.
Y tumbado en mi sofá pienso que en la casa de mi pareja no habrá sitio para mis vicios juveniles e inmaduros y gran parte de mis cosas acabarán en el trastero. O aún peor, en la basura.
Salgo una vez más al balcón. Quién sabe, quizás se asomen mis vecinitas y siga en pie la invitación a esa fiesta de despedida.

jueves, 8 de noviembre de 2012

More than words

Más que palabras es lo que necesito. Más que esas vacías palabras que me dedicas solamente cuando te encuentras desesperado y crees que vas a perderme.

Me has dicho tantas veces que me quieres, que me amas, que has conseguido que esas frases pierdan su sentido.
Así que prométeme que esta noche será diferente.
Esta vez no quiero que utilices tu boca y tu lengua para hablar, sino para recorrer cada rincón de mi cuerpo.
Cierra los ojos y acaríciame como si fuera la primera vez, cuando menos me conocías y más me deseabas.
Hazme el amor como bien sabes, como el profesor experto que siempre has sido para mí, tu alumna ansiosa de aprender y complacerte.
Llévame a ese lugar que conocemos, donde no existen los problemas ni el dolor, únicamente el placer y los orgasmos.
Consigue hacerme olvidar tus mentiras y tus traiciones, y recuérdame en susurros todas las razones por las que nos enamoramos en aquella primavera tardía.
Entonces cuando amanezca entre tus brazos, agotada y satisfecha, comprenderé que este es el principio y no el final de nuestra historia de amor.
Me miraré en tus ojos y no necesitaré nada más. Ni siquiera escuchar de tus labios un «te quiero».  Simplemente lo sabré. 


miércoles, 7 de noviembre de 2012

Mi paraguas


«Mi paraguas»
Agar Castillo
Fuente: Captura


Adoro mi paraguas, capaz de iluminar hasta los días más sombríos.
Hubo un tiempo en que para mí no existían los colores.
La mayoría de mis recuerdos son en blanco y negro, rodeada de personas grises con vidas grises.
Afortunadamente eso pertenece al pasado.
Una mañana me desperté y decidí que no iba a estar nunca para esa gente que vive llena de pensamientos negativos, expertos en llenar de sombras hasta los mejores momentos.
Porque siempre hay que poner un arco iris al mal tiempo, esperando ese rayo de sol que ilumine hasta las nubes más oscuras.
Algunas personas me llaman soñadora, crédula, loca, ilusa, inconsciente...no entienden que siempre encuentre una razón para sonreír.
Parece que en este mundo desesperanzado en el que vivimos, no hay mucho sitio para el optimismo.
A mí me da igual lo que digan.
Llueva o haga sol, me gusta abrir mi paraguas y pensar que la vida depende del color del cristal con que se mira.

Regreso de historias capturadas con invitados

Lo prometido es deuda.
Este blog  vuelve a estar activo y, como no, que mejor comienzo que con una historia capturada.
Para los nuevos que me leéis y para los que tenéis mala memoria como yo, os explico.
Las historias capturadas son relatos que escribo inspirándome en fotos de Captura.
Hasta ahora escribía sobre fotos de los «capturadores». Pero también hay una sección para invitados, donde todo el mundo puede participar (de hecho me encuentro entre ellos, con una foto).
Invitados que hacen buenas fotos que también inspiran historias, como la que publico a continuación.
Hay que decir que la primera invitada es amiga y una excelente fotógrafa.
Espero que os guste.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Regreso al blog

Hoy he tenido un sueño muy extraño.

Estaba en un bar lleno de gente hablando con Max. Sí, el protagonista de Luces de bohemia.
Y en la compañía de una copa de vino, esta vez era yo quien se lamentaba.
A nuestro alrededor la mayoría de la gente, más que hablar entre ellos, hablaban con sus teléfonos móviles o sus portátiles.
- Esto ya no es lo que era, Max. La gente ya no lee los blogs y mucho menos comentan en ellos. Están siempre en las redes sociales. Prefieren la brevedad y la rapidez que deleitarse con mis posts.
-Tampoco te pases. Si fueras tan buena, ya habrías publicado alguna novela. Los dos lo sabemos.
-No cambies de tema. Estoy hablando de la magia del blog, ese rincón que tenemos y que nadie nos puede arrebatar.
-Los blogs están muertos, Maika, acéptalo.
-No están muertos, nunca lo estarán. Siempre habrá un lugar para ellos en este universo virtual que nos rodea. Yo he decidido regresar. Escribir nuevos relatos, retomar las secciones de historias capturadas, de historias al son de una canción...incluso algún artículo de opinión sobre lo que pienso de la vida, de la muerte, del cielo, del infierno...
Incluso haré una nueva sección sobre mi actividad en Twitter. Sí, eso haré, y los lectores que me quieren volverán. Incluso habrá nuevos visitantes fascinados con mis historias. Acompáñame de nuevo, Max, y lo verás con tus propios ojos. ¡Será una nueva etapa, la mejor etapa!

Max me estaba mirando con cara de incredulidad, cuando apareció Don Latino. E inclinándose sobre mí, me espetó:
- ¡Querida Maika, no te pongas estupenda! Que bastante he tenido con Max.

viernes, 2 de marzo de 2012

Levantarse tras cada caída

Últimamente la vida me está enseñando muchas cosas. Eso sí, a base de golpes, como sabe hacerlo.


Si caes al suelo tienes dos opciones: quedarte allí, con la autocompasión y el dolor; o levantarte y volver a intentarlo.
Por supuesto, siempre hay que escoger la segunda opción, por muchas caídas que haya por delante.
Es algo que aprendemos desde pequeños, cuando comenzamos a andar, a patinar, a montar en bici…
Sin embargo, según vamos creciendo, en ocasiones olvidamos que nunca hay que rendirse para alcanzar nuestros objetivos.
Afortunadamente existen personas que te lo recuerdan, y emulando a Jesucristo, te dicen: “levántate y anda”. ¿Y cómo no hacer caso?.
A la mayoría de los mortales nos encanta regodearnos en nuestra desgracia, en nuestra mala suerte. Y en esa lamentación, no vemos más allá de nuestro propio ombligo, y no somos capaces de ver ninguna salida a los problemas que sufrimos.
Entonces no queremos ver, no queremos escuchar, ni siquiera hablar de soluciones.
Hay personas, que consciente o inconscientemente te hacen daño con su rechazo, con sus palabras, con sus acciones. Te dan un empujón… para que caigas.
Nadie es perfecto y debemos cargar con los errores que cometemos y las puertas que se cierran en nuestras narices. Entonces debemos seguir adelante con esperanza y pensar que siempre se puede sacar algo bueno de lo malo que nos sucede.

Todo esto viene, como habréis supuesto, porque esta semana he tenido una de esas caídas. Supongo que iba tan decidida mirando al frente en el camino hacía mi sueño (difícil, que no imposible), que no me fijé y tropecé con una gran piedra, cayendo de bruces a la cruda realidad. No solamente eso, si no que retrocedí varios metros y la meta ahora mismo está más lejos.
Podría decir que apareció la frustración, luego las lágrimas, más tarde la rabia y finalmente la impotencia. Aunque más bien, lo definiría como decepción.
Menos mal que en estos momentos estoy en la reflexión, levantándome de nuevo para seguir el camino correcto.

Un amigo me recomendó que viera este vídeo del discurso que dio Steve Jobs en la Universidad de Stanford.


Y francamente, Steve Jobs que estás en los cielos, no me extraña que fueras admirado por tanta gente. Un gran discurso con sabias palabras. Y un buen ejemplo de que puedes sacar algo bueno de los errores que cometes y de los obstáculos que encuentras en la vida.

Y cosas del destino (o del you tube), encontré este fragmento de una excelente película, “En busca de la felicidad” (altamente recomendable).



En resumen, no hay que dejar que nadie ni nada te impidan perseguir tus sueños, porque probablemente, tarde o temprano, se acabarán convirtiendo en realidad.

viernes, 10 de febrero de 2012

Facebook kill the blog star?

Ya sé que los que me leéis preferís mis relatos a otras cosas, pero me tendréis que disculpar. Últimamente me estoy dedicando a escribir fuera de este blog, con un proyecto que espero llevar hasta el final.
Mientras cuelgo algún relato de "Historias capturadas" o quizás de "Historias al son de una canción", quiero hacer una reflexión en voz alta.
Seguramente que el título de este post os sonará (nunca mejor dicho), ya que es un claro "plagio" a la canción "Video kill the radio star".
Estamos en los tiempos de las redes sociales (Twitter, Facebook, Tuenti, etc...) y parece que eso está "matando" a los blogs (no hay nada más que navegar y comprobar que cada vez hay menos visitas, menos comentarios, más blogs abandonados o eliminados...).
No estoy descubriendo nada nuevo, pero no me gusta la idea de que algún día los blogs puedan llegar a desaparecer. Aunque yo no es que sea un buen ejemplo, ya que mis actualizaciones de los dos últimos años no son precisamente numerosas.
Muchos dicen que los blogs están pasados de moda, que están muertos, que no valen la pena, que la gente ya no los lee...
Pienso que en este amplio mundo virtual donde nos comunicamos, cabemos todos.
Se puede usar el twitter y el facebook, y seguir teniendo un blog (como ejemplo cercano, la que aquí escribe es lo que hace, con mayor o menor frecuencia). 
Sí que es cierto que a través  de twitter y de facebook puedes llegar a más personas e interactuar más (aunque muchas veces de manera negativa). Pero según mi opinión, no pueden compararse a la escritura y la lectura de un blog.
Volvamos a la canción "Video killed the radio star". Porque en esa canción se habla de la muerte de la radio por la aparición de los videoclips. Y todos sabemos que la radio sigue existiendo, y en la mayoría de las ocasiones gana a la televisión en muchos aspectos. Lo mismo ocurre con los blogs.
A mí me constaría mucho cerrar mi blog. Porque detrás de él (de los dos que he tenido) hay mucha historia, llena de anécdotas, de buenos encuentros, de exagerados elogios, de conversaciones interesantes, de comunicación, de "compadreo", de intimidad...
Es mi espacio propio en el amplio universo virtual, mucho más íntimo que las redes sociales y en mi experiencia, más plagado de intercambio de ideas y opiniones (en cuanto a calidad).
Por no añadir que es mucho menos conflictivo y con mucha menos tontería (y polémicas estúpidas) que la que encuentro en twitter y sobretodo en facebook.
Sí, también hay aspectos negativos, como menos visitas y menos "publicidad" por todo lo que he dicho anteriormente. 
Concluyendo, prefiero los blogs a las redes sociales, aunque considero que todos pueden existir, sin entorpecer los unos a los otros.
Y sí, ahora mismo me pongo con un relato, que es lo que deseáis.
Buen fin de semana.

viernes, 20 de enero de 2012

Sí, soy escritora

No entiendo por qué hay algunos adjetivos calificativos que nos cuesta trabajo pronunciar para definirnos. 

Un ejemplo claro: hace unas semanas estaba viendo un programa de televisión donde se entrevistaba a un grupo extraordinario de personas, compuesto por un grupo musical, un documentalista, un actor y un director teatral, todos con amplia experiencia y éxito profesional en sus campos. En un momento dado, el presentador les definió como artistas. Y todos respondieron lo mismo: que eran palabras mayores, que no pensaban que lo fueran.
Algo absurdo, porque todos ellos han hecho mucho por el arte y la cultura de este país.

A mí me pasaba lo mismo hasta hoy. Me parecía que autodenominarme escritora eran palabras mayores. 
Lamentablemente no he publicado ningún libro (y no hay posibilidad de que esto cambie en un futuro cercano) y mucho menos tengo ningún título académico o similar que certifique lo que digo, como pasa con otras profesiones. De tener una remuneración por escribir, ni hablemos...

Así que muchas veces ante la pregunta "¿y tú a qué te dedicas?", me he encontrado en la situación de decir "a mí me gusta escribir, escribo relatos, tengo un blog, etc...", en vez de responder con un "yo soy escritora".
Quizás por vergüenza, por humildad, por baja autoestima, por pensar que eran palabras mayores, por no tener ningún título que lo demuestre, por no poder vivir de ello...o simplemente por no creérmelo del todo. 

Sin embargo, llevo escribiendo desde hace más de dos décadas y aprendiendo día tras día a hacerlo mejor. Y sí, la única manera que he tenido de demostrar mi trabajo ha sido con este blog y algunos relatos publicados en una revista. Pero con ello he conseguido lectores, los mejores críticos que pueden existir para valorar tu trabajo, guste o no.

Por tanto, este viernes 20 de enero de 2012, un día que pensaba que iba a ser como otro cualquiera, se ha convertido en especial, porque finalmente me he levantado y he gritado: "Me llamo Maika Mantilla Vara y soy escritora". Y voy a actuar en consecuencia a partir de ahora.

Estas palabras y este post va dedicado a todos mis lectores, los que me habéis apoyado y habéis creído en mí desde el principio, cuando ni siquiera yo lo hacía.

lunes, 16 de enero de 2012

Mis dos personajes del año 2011

Alrededor de estas fechas, es común que diversos medios de comunicación premien a los que según su parecer han sido los personajes del año 2011.
Y yo he decidido hacer lo mismo en mi blog. Un premio simbólico, porque a los premiados les sobran los reales.
Han sido muchos los candidatos, pero me he decidido por Rosana y por Albert Espinosa, para mujer y hombre del año 2011. Y ahora expongo mis motivos de manera resumida.


Rosana tiene una extensa carrera musical y un gran talento para escribir letras.  En noviembre sacó su nuevo disco "Buenos días, mundo". Gran noticia que hay que celebrar para los que la seguimos desde sus principios. No sólo por tener nuevas canciones, si no también por lo que acompaña a la salida de un nuevo álbum: su promoción a través de entrevistas (un gusto escucharla también hablar) y por supuesto, de conciertos. Si alguien que lee este post aún no ha disfrutado de Rosana en vivo, se lo recomiendo fervientemente. Una experiencia para recordar toda la vida, porque consigue contagiar su vitalidad y su energía positiva a todo el público. En mi humilde opinión de espectadora. Al margen de su música, porque es estupenda, generosa y buena persona. 
Pero por ahora dejaré de echarla flores, aunque se merezca muchas más.


¿De Albert Espinosa que puedo decir?. Que le debo desde hace más de dos años un post por todo lo que me ha dado con sus libros, sus películas y su serie "Polseres Vermelles (Pulseras rojas)". Se han ido acumulando tanto las razones para agradecerle su carrera profesional, que por ahora lo compensaré con este merecido premio. Tiene un gran talento para escribir desde el corazón y la gran cualidad de llegar  al de los demás. Todos queremos disfrutar de su compañía y el éxito no iba a ser menos. Su último logro profesional, "Polseres Vermelles" ha conseguido llegar hasta Spielberg y espero que no se le suba a la cabeza tanta fama y  ya no quiera ser una de mis personas amarillas.

Como ya he dicho antes, a los dos les sobran razones profesionales para conseguir el premio, pero el motivo principal para que piense que son la mujer y el hombre del año 2011 es porque ahora más que nunca, en un planeta lleno de crisis, de pesimismo y de futuro incierto, necesitamos todavía más a buena gente como Rosana y Albert. Personas optimistas, vitalistas, que creen en que el mundo es mejor si luchas con sonrisas, pensamientos positivos, sueños, amor y amistad. Son las mejores armas hoy en día para combatir las malas noticias, los malos augurios, los envistes que recibimos sin descanso.

Todos deberíamos de tomar como propósito para este recién estrenado 2012 parecernos un poco más a ellos y aprender a iluminar los días grises con toda la luz que podamos dar.
Los que no lo necesitáis, los que sois como ellos...mis más sinceras felicitaciones y mi sana envidia. Y con el permiso de ellos dos (seguro que estarán de acuerdo), extiendo este premio a todos vosotros, porque la buena gente siempre debe ser premiada.