viernes, 2 de marzo de 2012

Levantarse tras cada caída

Últimamente la vida me está enseñando muchas cosas. Eso sí, a base de golpes, como sabe hacerlo.


Si caes al suelo tienes dos opciones: quedarte allí, con la autocompasión y el dolor; o levantarte y volver a intentarlo.
Por supuesto, siempre hay que escoger la segunda opción, por muchas caídas que haya por delante.
Es algo que aprendemos desde pequeños, cuando comenzamos a andar, a patinar, a montar en bici…
Sin embargo, según vamos creciendo, en ocasiones olvidamos que nunca hay que rendirse para alcanzar nuestros objetivos.
Afortunadamente existen personas que te lo recuerdan, y emulando a Jesucristo, te dicen: “levántate y anda”. ¿Y cómo no hacer caso?.
A la mayoría de los mortales nos encanta regodearnos en nuestra desgracia, en nuestra mala suerte. Y en esa lamentación, no vemos más allá de nuestro propio ombligo, y no somos capaces de ver ninguna salida a los problemas que sufrimos.
Entonces no queremos ver, no queremos escuchar, ni siquiera hablar de soluciones.
Hay personas, que consciente o inconscientemente te hacen daño con su rechazo, con sus palabras, con sus acciones. Te dan un empujón… para que caigas.
Nadie es perfecto y debemos cargar con los errores que cometemos y las puertas que se cierran en nuestras narices. Entonces debemos seguir adelante con esperanza y pensar que siempre se puede sacar algo bueno de lo malo que nos sucede.

Todo esto viene, como habréis supuesto, porque esta semana he tenido una de esas caídas. Supongo que iba tan decidida mirando al frente en el camino hacía mi sueño (difícil, que no imposible), que no me fijé y tropecé con una gran piedra, cayendo de bruces a la cruda realidad. No solamente eso, si no que retrocedí varios metros y la meta ahora mismo está más lejos.
Podría decir que apareció la frustración, luego las lágrimas, más tarde la rabia y finalmente la impotencia. Aunque más bien, lo definiría como decepción.
Menos mal que en estos momentos estoy en la reflexión, levantándome de nuevo para seguir el camino correcto.

Un amigo me recomendó que viera este vídeo del discurso que dio Steve Jobs en la Universidad de Stanford.


Y francamente, Steve Jobs que estás en los cielos, no me extraña que fueras admirado por tanta gente. Un gran discurso con sabias palabras. Y un buen ejemplo de que puedes sacar algo bueno de los errores que cometes y de los obstáculos que encuentras en la vida.

Y cosas del destino (o del you tube), encontré este fragmento de una excelente película, “En busca de la felicidad” (altamente recomendable).



En resumen, no hay que dejar que nadie ni nada te impidan perseguir tus sueños, porque probablemente, tarde o temprano, se acabarán convirtiendo en realidad.

6 comentarios:

  1. Hola, llegué a través de tweeter, es una pena que hayas dejado de subir entradas, pues me parece que este blog lo vale.
    Un abrazo.
    HD

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    1. Hola Humberto. Muchas gracias por tus palabras. Lo cierto es que este blog es víctima de mi vagancia y de mi pereza. Pero espero poner remedio y volver a la buena costumbre de actualizar a menudo.
      Un abrazo.

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  2. Graciasss en verdad xD... no conoci ese discurso de steve jobs y ha hecho k vuelva a mi camino... gracias x haberlo publicado

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  3. Si hay alguien a quien agradecer es a Steve Jobs, que es el que hizo el discurso. Pero me alegro habértelo dado a conocer, y si te ha ayudado, me alegro aún más. :-)
    Un saludo.

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  4. Me encantó este blog ❤ para mi esta semana no fue de las mejores y tuve una caída muy fea de doble golpe😢 y gracias esto me siento mejor 👍🙏

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    1. Hola Mely,

      Muchas gracias por tu comentario. La verdad es que me he alegrado al leerlo. No por tu situación, si no por haberte sentido mejor al leerlo.
      Sé, como casi todo el mundo (por no decir todo el mundo) lo que se sufre con las caídas. Pero pasa, siempre pasa.
      Las caídas son lecciones que te da la vida y te enseña a ser más fuerte y a valorar mejor las buenas cosas que, seguro, te traerá la vida.
      Un saludo muy afectuoso, Mely, y espero que dentro de muy poco estés bien y se te haya pasado el dolor de la caída. ;-)
      ¡Besos!

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