miércoles, 21 de noviembre de 2012

Esperar...sentada.

Según la RAE, esperar tiene varios significados:
1. Tener esperanza de conseguir lo que se desea.
2. Creer que ha de suceder algo, especialmente si es favorable.
3. Permanecer en sitio adonde se cree que ha de ir alguien o en donde se presume que ha de ocurrir algo.
4. No comenzar a actuar hasta que suceda algo.
5. Dicho de una cosa: ser inminente o inmediata.
6. Poner en alguien la confianza de que hará algún bien. 

Curiosamente, después de esto, se define la frase esperar sentado: «cuando parece que lo que se espera ha de cumplirse muy tarde o nunca.»

Es así: lo más probable es que si esperas algo o a alguien, tengas que esperar sentado. O sentada en mi caso.
Si además, lo que esperas o a quien esperas es importante para ti, seguramente tarde en llegar o no llegue nunca.
Es una de las curiosas bromas o bofetadas (según se mire) que nos depara la vida.
También se dice que quien espera, desespera. Gran verdad.
Gustave Flaubert dijo: «es necesario siempre esperar cuando se está desesperado, y dudar cuando se espera».

Espera, esperanza. La esperanza de que llegue lo esperado. 
Lo que me lleva a citar a otros dos autores. Según André Giroux, «el infierno es esperar sin esperanza»; mientras que Maurice Maeterlinck aconsejaba: «aprendamos a esperar siempre sin esperanza; es el secreto del heroísmo».
Pues yo lo siento, pero no tengo madera de heroína. Eso sí, si el infierno existe, seguramente que será una enorme sala con sillas incómodas donde esperas eternamente algo o a alguien. 

Porque (y siento repetir tanto la maldita palabra), la espera es una de las mejores torturas que ha inventado el ser humano.
Lo irónico es que la persona causante de dicha espera no es consciente de su crueldad e insensibilidad en la mayoría de las ocasiones. La razón es clara: para ella no tiene la más mínima importancia ese encuentro, esa llamada, ese correo, esa respuesta que tú con tanto anhelo estás aguardando.
Es la realidad cruda y dura a la que tarde o temprano te acabas enfrentando, a medida que el tiempo va consumiendo tu paciencia y tu esperanza. Pueden ser minutos, horas, días... hasta años. 
Pero todo tiene su lado positivo, aunque no lo parezca. 
Muchas veces aprendes la lección: los culpables de la espera no merecen la pena y hay que dejarlos en el olvido. Como ellos han hecho con nosotros. 

6 comentarios:

  1. Maika, yo no soy puntual... si alguna vez me tienes que esperar te pido disculpas de antemano..jeje

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  2. Que le den por el culo al causante de tu espera.

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  3. Primero: El otro día te leí escribir "Sí, reconozco que soy de esa rara especie que sigue comentando en los blogs". Pues yo no quiero ser menos, ¡también quiero ser esa especie rara! Por ello te escribo estas palabritas =P
    Segundo: Me ha gustado mucho tu escrito dedicado a la "espera". Siempre hay que dar un tiempo de espera, y si no llega lo que esperamos, como tú bien has escrito, debemos de llevarlo al olvido y no martirizarnos más con la misma.
    Por último, quiero cerrar mi comentario con una frase positiva acerca de la "espera": El que espera desespera, pero siempre tiene su recompensa (aunque la recompensa no sea lo que se esperaba).
    Saludos de una mariposita ^^

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    1. Me quedo con la frase final.
      Gracias por la visita y el comentario, mariposita querida. :-))

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