miércoles, 15 de mayo de 2013

Escribir un libro

Ya tenía ganas de hacer esta entrada.
Desde hace unos meses tengo prácticamente abandonado el blog, y tampoco estoy muy activa en las redes sociales.
Varias personas me han preguntado el motivo, unas con mejores maneras que otras.
Parece que he dejado de escribir, pero es más bien todo lo contrario.
A finales del año pasado fue brotando una idea interesante para un libro.
Y en enero me puse a ello. Desde entonces estoy embarcada en esta aventura de locos que no sé dónde me llevará, pero de la que estoy disfrutando como una niña.
Para los interesados se trata de un libro de relatos (sí, de cuentos). No voy a dar más detalles, así que no me los pidáis.
Por ello, comprended que dedique todo mi tiempo, mi escaso talento y mi imaginación a este proyecto.
No es la primera vez que he pensado en escribir un libro, pero esta vez es diferente. Quizás porque dispongo del tiempo necesario, porque tengo apoyo, porque considero que es una buena idea, porque me siento más segura como escritora... quién sabe.
Lo importante es que en esta ocasión no tengo pensamiento de abandonar hasta que ponga el punto final al último relato.
Hay mucho que decir sobre el proceso de creación de un texto literario: los momentos de inspiración y de bloqueo mental, la frustración al no saber continuar la historia, la satisfacción que produce finalizarla, las manías, los trucos, los cambios de humor, la paciencia de los que te rodean, las horas muertas mirando a las musarañas y pensando en los personajes, etc.
Muchos días me he sentido identificada en algunos aspectos con esos escritores cuyas biografías y entrevistas he devorado (no hay mejor aprendizaje que conocer los errores y los aciertos que cometieron aquellos a los que admiras).
Como no deja de ser un trabajo (por ahora, no remunerado), a veces se convierte en una obligación. No os dejéis engañar, salvo excepciones, no se trata de ponerse frente a una página en blanco y rellenarla con palabras sin pausas, sin dudas.
Si antes no me creía que fuera posible realizar un libro en poco tiempo, ahora menos. Absurdos ignorantes incluso juran que puede escribirse una novela en dos meses. ¿Una novela en dos meses? Es cierto que en la historia de la literatura han existido genios capaces de tamaña obra, pero este tipo de genialidad la poseen pocos mortales.
Yo he sufrido esa terrible experiencia de leer el ejemplar de un supuesto autor que presumía de haberlo escrito en poco tiempo. El resultado, como no, era bastante penoso; una tortura propia de la Inquisición. Para esos ineptos que se hacen llamar escritores debería existir pena de prisión, o al menos una escandalosa multa. De ese modo algunos se lo pensarían dos veces a la hora de compartir su torpeza con los demás.
Y es que ser escritor se ha convertido en algo aparentemente accesible para todos.
Sí, algunos (entre los que me incluyo) podemos hacernos ilusiones pensando que somos buenos narradores. Pero no se puede engañar a los demás, a los lectores (entre los que también me incluyo) que juzgamos sin piedad quien se merece un puesto en la carrera literaria.
Con suerte dentro de unos meses me someteré a esa prueba de fuego. Y si no valgo, lo aceptaré, y acataré la condena de no volver a llamarme escritora.
Mientras tanto, los relatos en este blog deberán esperar.
Lo que sí me parece interesante es publicar algún post explicando mi experiencia durante estos meses. ¿Qué opináis?