viernes, 24 de enero de 2014

Alea jacta est. Autopublico

Pues sí, nunca digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre. Afortunadamente, es una frase que hace mucho tiempo aprendí y apliqué a mi vida. Nunca digas nunca.
Finalmente autopublico, a pesar de mis reticencias iniciales. O como leí hace poco en un blog, autoedito. Porque el trabajo que lleva el hecho de publicar por uno mismo es más laborioso de lo que parece. Si lo quieres hacer bien, claro. Lo que me lleva a aclarar que sigo pensando de la misma manera: o yo he tenido muy mala suerte a la hora de elegir libros autopublicados, o la mayoría son de baja calidad.
Y ahora yo tengo que sufrir los errores de pseudo escritores con un ego mayor que su talento y su esfuerzo por hacer una buena obra literaria.

Por mi parte, he intentado que mi libro se acerque lo máximo posible a un libro sacado por una editorial en cuanto a formato, estilo y corrección en los textos. Con respecto al contenido, los relatos, confío en que sean del agrado de mis lectores y que no sientan que han tirado su dinero en otro libro autopublicado que no estaba a la altura de sus expectativas.
Siempre pueden comprar el libro de Belén Esteban, publicado por la respetuosa y famosa editorial Planeta... (sí, a veces ser publicado por una editorial no significa que hagas buena literatura). Para gustos, los colores. Pero cambiemos de tema. Hoy vengo a hablar de mi libro (lo siento, siempre he querido decir esto).

El mundo de la autopublicación tiene sus inconvenientes y sus ventajas.
Ventajas: controlas y decides todo el proceso de edición y publicación de tu libro.
Inconvenientes: controlas y decides todo el proceso de edición y publicación de tu libro.  Eso incluye corrección del texto (bendito el día que decidí hacer un curso de correctora), trámites necesarios (como el ISBN y el Depósito Legal), diseño de la portada (mi sincera admiración a los diseñadores gráficos tras la experiencia), convertir los relatos en el formato adecuado para la imprenta y la edición electrónica, correr con todos los gastos, hacer la promoción, etc.
Emocionante. Tanto, que estoy deseando que llegue el día en que la única preocupación que tenga al levantarme sea la de escribir los relatos para el segundo libro.

Este fin de semana colgaré la portada y explicaré de qué trata. Y espero que en pocos días ya esté a la venta el libro, al menos en formato Kindle a través de Amazon. La versión en papel tardará un poco más.

Termino este post agradeciendo a los amigos que me han aconsejado y me han apoyado en todo este proceso.

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